Viernes, 25 de julio de 2014

La brevedad

La brevedad
Augusto Monterroso
Asociación Nacional del Libro, A.C.

Esta colección de 29 obras de Augusto Monterroso es un libro pequeño, 158 páginas de 10.5 por 17 centímetros, que corresponde al vigésimo cuarto volumen de los publicados para su distribución gratuita con motivo del día nacional del libro. Es una edición no comercial, por lo que está prohibida su venta. Debe ser difícil de conseguir. A mí me llegó efectivamente en forma gratuita, regalado por una librería en la que compré otros volúmenes.

Entre los trabajos que comento aparece el conocido popularmente como el cuento más breve escrito en español, sólo siete palabras, titulado “El dinosaurio”. En el periódico La Jornada leí una anécdota narrada por el propio Monterroso. Contaba el escritor que en una recepción fue presentado a una señora de alta alcurnia, que se ufanó de haber leído tal cuento. Cortésmente Augusto le preguntó “¿Y qué le pareció el cuento?” La dama contestó impertérrita “Todavía no sé bien, apenas voy a la mitad”.

El libro dice que contiene 29 obras del autor. Supongo que dice obras porque no se pueden considerar cuentos todos los escritos. Algunos son muy breves, otros no tanto. El más largo ocupa solamente 28 páginas. En todo caso están llenos de un extraordinario buen humor y de mucha sabiduría sobre la vida humana. Todos tienen reflexiones que iluminan con tino diversos aspectos, tanto individuales como sociales, con los que nos encontramos frecuentemente.

No resisto la tentación de transcribir una de las 29 obras. Se titula “El rayo que cayó dos veces en el mismo sitio”. La copio textualmente esperando que ni los herederos de Augusto ni quienes cooperaron para editar el libro se molesten y me vayan a reclamar: “Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.” Tan breves o más largos, el resto de artículos me gustaron tanto como éste.


Publicado por mujermentirayel @ 18:13  | Ejercicios de ?l
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Jueves, 24 de julio de 2014

Con casi siete meses de atraso internet me ha traído una muy tiste noticia.

El primero de enero de este 2014 se publicó en el diario digital ElNaviero.com de las Navas del Marqués, España, la muerte de José María Amigo Zamorano, personaje de una enorme calidad humana.

José María Amigo Zamorano y yo nos encontramos gracias al internet y sólo supimos uno de otro a través de nuestras letras, las mías mucho más pequeñas que las suyas. Nos hicimos amigos. El primer contacto lo tuve leyendo uno de sus blogs, titulado “Africano” ( senocri.blogcindario.com) y luego leyendo otros, tales como Iswe Letu (isweletu.blogspot.com).

Sus escritos me gustaron mucho. Compartía sus puntos de vista. Sus opiniones o razonamientos me orientaban o reforzaban mis ideas. Me hice asiduo a sus blogs y a comentar en ellos. Como es sabido, en mis comentarios aparecía la dirección de los blogs en los que por aquel entonces escribía yo también con regularidad, éste en que ahora publico y otro en blogspot.com. Con gran generosidad José María empezó también a comentar en mis dos blogs, llegando a convertirse en prácticamente en el único lector de ambos.

En el 2012, por circunstancias diferentes, dejamos de escribir ambos con asiduidad en los blogs citados. En algún momento él me comentó, vía internet (posiblemente en algún correo o tal vez en algún comentario dentro de algún blog) que su colaboración con el movimiento de los indignados en España estaba haciendo que dejara de escribir en las páginas que antes mantenía.

De vez en cuando yo volvía a entrar a los blogs de José María con la esperanza de encontrar al viejo amigo. Finalmente hoy mismo decidí encontrar una pista del entrañable camarada a través de un buscador. Fue entonces cuando leí la noticia de su fallecimiento, consignada en el diario digital ya nombrado gracias a su gran valía como persona, como escritor, como maestro, como impulsor de proyectos populares y como amigo de muchos aunque no los conociera, como es mi caso.

Sé que él leería estas letras y tal vez sonreiría condescendiendo con mi emoción. Ahora sospecho que nadie leerá lo que escribo en estos blogs, pero es un deber conmigo mismo publicar estas letras.

Un abrazo a tu memoria, estimadísimo camarada. Seguro que muchos te tendrán vivo en sus recuerdos.


Publicado por mujermentirayel @ 22:16  | Ejercicios de ?l
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