Domingo, 21 de agosto de 2011

La fiesta del Chivo
Mario Vargas Llosa
Alfaguara
Relectura

 

Con eso del premio Nobel de literatura otorgado en 2010 a Vargas Llosa, tanto en América Latina como en otras partes del mundo ha crecido la polémica entorno al premiado. No deseo entrar a tal polémica ni menos hacer su crónica; solamente deseo señalar que soy de aquellos que reconociendo las habilidades literarias de Vargas Llosa, repudiamos su pensar, su ideología y atacamos casi todo lo que él defiende en sus escritos, tal vez salvándose el personaje de su libro más reciente: “El sueño del Celta”, que por cierto no he leído.

A raíz de las debates y de mi postura, un amigo me aseguró que yo estaba equivocado en mucho, pues si la personalidad de Mario es discutible, en sus libros nunca defiende a las dictaduras. “Claro que defiende a Trujillo” afirmé. “No es cierto” dijo mi amigo “en 'La fiesta del Chivo' denuncia la dictadura”. “No” reviré “solamente ataca a Trujillo por su incontinencia de orina, por tratar mal a sus amigos, subordinados y colaboradores más cercanos, ¡ah!, y por caer en la impotencia sexual hacia el final de su existencia”. “No leíste bien el libro. Vargas Llosa denuncia la matanza de haitillanos y otras muchas barbaridades cometidas por Trujillo” terminó diciendo mi amigo. Como muchas veces leo libros y no los entiendo, o veo sólo lo que busco previamente, pensé que mi amigo podría tener razón y decidí volver a leer La fiesta del Chivo con más atención y objetividad.

Así lo hice. Resultado: me queda claro que Vargas Llosa admira y defiende a Trujillo. Cuando el comité Nobel dice haber premiado a Mario por “la cartografía del poder” que describe, le falta decir que además de describir la cartografía del poder capitalista, describe  la economía y la administración que éste engendra y defiende tal poder, economía y administración y la impondría por la fuerza si en su mano estuviera (alguna vez ya pretendió hacerlo). Su defensa del poder dictatorial, la cartografía que defiende alabando, ya le consiguió un premio, valioso para él, pues un poder tradicional y todavía absoluto en ciertos aspectos, poder derivado de la divinidad, un rey, le concedió graciosamente un título de nobleza, desde la altura de su poder exclusivo, exclusivo si no en otros aspectos sí para otorgar tales títulos de nobleza en España.

La nueva lectura de la novela me dio argumentos objetivos para afirmar lo que digo arriba. Al menos para mi eso está muy claro.


Publicado por el_trampero @ 9:12  | Ejercicios de ?l
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Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 04 de septiembre de 2011 | 14:07

¡Cuantas novelas has leído que yo no las he ni ojeado! Pero te ha servido para algo: para hallar la verdad del Vargas. Y eso es muy importante.

Senocri Talin