S?bado, 29 de agosto de 2009
Como contaba el trampero, los dos autores de este blog estamos separando nuestras identidades de manera que cada uno pueda firmar sus propios artículos y no confundir a aquellos que gentilmente nos visitan.

Cuando empezamos este blog, yo venía de haber dejado mis blogs personales, en los cuales escribía como mujermentira. Ahora tengo un blog de otro tipo el cual firmo como BoticaPop. Es también como BoticaPop que firmo los artículos con los que colaboro como invitada de distintos blogs. Así que he decidido conservar ese seudónimo para escribir aquí, donde principalmente reseñaré libros.

Y eso es todo, por ahora.

Publicado por BoticaPop @ 22:59
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Viernes, 28 de agosto de 2009
Este blog inició como un espacio en el cual participar en un concurso literario en línea, ideado y propuesto por la Universidad Autónoma de México. Como los participantes solamente podían ser jóvenes, no mayores de treinta y tantos años, y yo tenía ganas de competir, abrí este blog e invité a participar en él a quien entonces escribía un blog bajo el sedónimo "mujermentira". Yo simplemente sería uno más de los participantes, sin reconocimiento, ni nombre, ni seudónimo. Sería sólo "ese", o si se quiere, uno más, únicamente "el" que participa sin que nadie sepa, pero que haría todos los ejercicios que se propusieran a los concursantes. Decidí llamarme "el" porque "ese" no señalaba a nadie y "el que sea" no se me ocurrió entonces.
Así pues el blog terminó teniendo como propietario a "mujermentirayel", es decir, a la mujer y al otro que pretendía concursar.
Las tres palabras juntas nunca han dado idea de que los autores seamos dos. Para evitar enredos creamos las "catagorías" y "el que sea" comenzó a escribir en la categoría de "ejercicios de él". Lo que no evitó equivocaciones.
Ahora que conocemos más sobre las posibilidades de los blogs, vamos a escribir como participantes diferentes a mujermentirayel. Yo, el varón de 69 años, publicaré como "el_trampero".
Quien escribía bajo el sedónimo de mujermentira nos comunicará a su tiempo cómo seguirá escribiendo en este espacio que, en principio, acordamos, mujermentira y yo, mantener para comentar lo que vayamos leyendo, como hemos hecho últimamente.

Publicado por el_trampero @ 22:39  | Ejercicios de ?l
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Jueves, 27 de agosto de 2009

Ya tiene tiempo que Crepúsculo fue reseñada en este blog. El que boga leyó esa novela para enterarse que es lo que leen sus alumnos y la reseña está aquí.

Ahora la reseñaré yo (BoticaPop) pues la leí hace poco y más bien por accidente. Resulta que estuve de vacaciones y Crepúsculo, la primera entrega de la saga de vampiros (porque se supone que es una saga de vampiros) estaba por ahí, a la mano, y como yo leo y no discrimino  tomé sin más el libro como lectura vacacional.

Lo primero que debo decir es que Crepúsculo me sorprendió muy gratamente. No esperaba gran cosa de esta novela y lo que encontré en ella lo disfruté mucho. Me explico.

Por supuesto es un bestseller para adolescentes. El estilo literario es sencillo y lineal. No hay ni adornos estilísticos ni altas pretensiones literarias. Supongo que la idea es vender y vaya que Stephenie Meyer, la autora, vende. Hay una intención muy clara: contar una historia, y aquí es donde la novela está bien hecha. Cuenta una historia en la cual todos los cabos están, de principio a fin, perfectamente atados. Es una historia de suspenso que resulta tremendamente complaciente. Se basa en una estructura en la cual siempre hay un misterio por resolver y cuando ese misterio queda develado, ya se ha planteado una nueva incógnita. Y así el lector pasa velozmente las páginas, preguntándose que va a pasar a continuación. Lo complaciente radica en que todas las preguntas son respondidas con claridad. Al contrario de lo que hace todo el tiempo Roberto Bolaño, que plantea situaciones las cuales no resuelve nunca porque no se le da la gana y porque sus novelas son como la vida misma, en la cual no siempre podemos tener los pelos de la burra en la mano, Meyer siempre sacia el hambre curiosa de los lectores. Así que al final uno queda con la sensación de haber tenido un largo viaje en el cual se ha visto todo lo que había por ver. Es barato pero gratificante y ese el gancho de Crepúsculo.

Sin embargo el meollo del asunto no esta ahí. El meollo no está ni siquiera en la historia fantasiosa de los vampiros. Yo afirmo que el éxito de esta novela se debe a que refleja muy fielmente lo que significa estar enamorado a los 16 años, cuando las sensaciones se encuentran a flor de piel y el mundo es nuevo y por lo tanto cada experiencia resulta muy intensa de vivirse. En Crepúsculo, la identificación con el personaje principal se consigue muy fácilmente: la protagonista es una chica un poco torpe, no demasiado guapa aunque muy inteligente, una chica normal tirando más bien a lo insignificante pero que tiene algo difuso que la vuelve especial. Vamos, como la mayoría de nosotras nos sentimos en la preparatoria: especiales aunque el mundo entero no dé señales de notarlo. La chica protagónica se enamora fulminantemente de un vampiro disfrazado de estudiante de la misma escuela, un ente mítico, hermoso, rico y con porte. El galán de la clase. Y por supuesto el galán se enamora de la chica con todos los problemas que eso implica, el peligro latente de hacerle daño (chupándole la sangre) y la necesidad de protegerla de todos los peligros.

Y es eso, señores, y no me cansaré de decirlo, lo que vuelve fascinante a la novela. Meyer toma perfectamente el pulso de una época de nuestras vidas. Toca las carencias y los deseos de una adolescente común y nos regala la fantasía del amor romántico que todo lo puede a pesar de la hostilidad de las circunstancias que le rodean.

En el caso mio, que ya no soy ninguna adolescente y que viví un enamoramiento atormentado y dulce hace ya tantos años, la novela me devolvió la sensación de lo que yo misma era en aquella época de mi vida. Con todo, con el deseo sexual no reprimido pero todavía no maduro, con la necesidad satisfecha de ser la más hermosa a los ojos del objeto de mi jovencísimo amor, con la certera sensación de estar viviendo la una experiencia única que en realidad es una experiencia compartida con mis contemporáneos. Y es esa emoción la que me ha pescado, como luz a la polilla, y que me hará leer las siguientes entregas de la saga.