S?bado, 30 de mayo de 2009

En su magnífica reseña literaria, Luis de Paola nos entrega la siguiente afirmación de Mariano Azuela: 'Descubrir nuestros males y señalarlos ha sido mi tendencia como novelista' (Citado por Marta Portal).


No critico esa tendencia, es más, la creo absolutamente necesaria. Sé que en la naturaleza no existe la perfección y que para mejorar necesitamos descubrir y señalar nuestros males. Los escritoresf uncionales del régimen surgido de la revolución mexicana estuvieron casi totalmente faltos de esta virtud, claridad que es más admirable cuando la descubrimos en Juan Rulfo, que vivió becado por ese régimen. Lo que ya no me gusta tanto es que solamente se señalen males y no se haga un balance señalando también logros. Pero, en fin, hablando de los males de la revolución hay que nombrar también a Carlos Fuentes y su extraordinaria novela “La muerte de Artemio Cruz”. En una primera aproximación diré que mientras Azuela narra los males de los de abajo, de los 'soldados carne de cañón, pobre gente que no fue dueña siquiera del nombre con que los bautizaron' (cita de la reseña de Luis de Paola), Fuentes narra la descomposición de un dirigente medio que terminada la lucha armada empieza a escalar económica, social y políticamente basado en la corrupción, cosa que sucedió tanto que ha llevado a muchos a hablar y escribir de una “revolución traicionada”, como bien apunta también Luis de Paola.

Sobre el libro de Fuentes también diré que desde la primera vez que lo leí me pareció excelente por la forma en que está escrito pues su narrador es el político corrupto que en su lecho de muerte recuerda en forma caótica diversos episodiosde su vida a través de los cuales va dibujando toda una serie de personajes muy consistentes.


Si bien recomiendo “La muerte de Artemio Cruz” no hago lo mismo con la novela  “Gringo viejo” también escrita por CarlosFuentes y que fue usada para una película “joligudense” que por cierto nunca vi. De la novela “Gringo viejo”, que trata sobre Pancho Villa y un norteamericano que lo acompaña un tiempo durante sus campañas militares, no recuerdo casi nada a pesar de haberla leído vez y media, lo que significa que no me dijo cosas ni positivas ni negativas.

Metido a hablar de novelas sobre la revolución no puedo evitar nombrar otra: “La rebelión de los colgados” de Bruno Traven, que si bien no trata sobre temas amplios y generales de la lucha armada o sus consecuencias, sí aclara mucho sobre los motivos que tuvieron los de abajo para levantarse en armas.


Publicado por mujermentirayel @ 21:05  | Ejercicios de ?l
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