Domingo, 24 de mayo de 2009

Edmundo Valadés

Releído en internet


Hace diez minutos, más o menos, terminé de leer el cuento titulado "La muerte tiene permiso", escrito por Edmundo Valadés. Antes de sentarme frente a la computadora busqué el libro de cuentos que tiene ese título. No lo encontré en mi exigua biblioteca. Estoy seguro que tuve el libro y me gustaría anotar la editorial y el año del volumen, pero como tengo el vicio de prestar libros, muchos de los cuales ya nunca recupero, no dudo que sea uno de los tantos que he extraviado. Busqué entonces el cuento en internet y lo encontré en las dos direcciones que copio: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/35/pr/pr34.pdf   y   http://libroadictos.yuku.com/forum/viewtopic/id/2507

Hace mucho tiempo leí por primera vez ese relato y todos los demás del libro donde aparece. No recuerdo si eso tuvo algo que ver con mi enamoramiento de la Revolución Mexicana, pero supongo que sí. Hace unos tres o cuatro años me topé con el libro en uno de los estantes del librero de mi alcoba y releí el cuento, que amo profundamente. Hoy, en internet, volví a leerlo y descubrí que está considerado como un cuento clásico sobre la revolución mexicana. No lo sabía. Seguramente hay muchos cuentos sobre el tema y, según se dice, algunos de los famosos son de Juan Rulfo, del que solamente se han publicado dos libros: Pedro Páramo y la colección de sus cuentos titulada "El llano en llamas" por el primero de los escritos ahí publicados.
Es fama en México que Rulfo no escribió más, aunque por ahí circula por lo menos otro cuento "inédito" del autor, que por cierto me gustó mucho y que no trata para nada de la revolución. Debo tenerlo en unas hojas mimeografiadas -¡vaya técnica obsoleta!
(Hasta aquí alcancé a escribir de un tirón. Tuve que hacer una pausa que resultó “mayor”. Han pasado varias horas, tal vez cuatro o cinco, y retomo la escritura)
En esta pausa, tratando de recordar lo que de ficción he leído sobre la revolución mexicana, decidí releer “El llano en lamas” –sólo esa narración–, que vagamente sabía que trataba de la revolución y que no me había gustado las dos veces, al menos, que lo había leído. Como mi ejemplar de Pedro Páramo también tiene los relatos del Llano en llamas no me fue difícil encontrarlo. Vengo de terminarlo y afirmo: aunque la historia describe –y lo hace maravillosamente– desde la mirada de uno de ellos, a un grupo de supuestos “revolucionarios”, perseguidos por el gobierno federal –en contra del cual se hizo la revolución–, lo que se describe es a un grupo de bandidos, asaltantes y revoltosos que no son, ni de lejos, representantes de los grupos o ejércitos revolucionarios. También afirmo que grupos como esos hubo muchos y que es bueno que se cuente sobre ellos, no hay por qué ocultar esa parte de la realidad, pero quien piense que esos grupos son los que representan a los revolucionarios, o desconocen totalmente la revolución mexicana, o son de los hacendados y privilegiados –o sus herederos– a quienes la revolución les suprimió muchos de esos privilegios. En cambio “La muerte tiene permiso”, posiblemente escrito sin el enorme virtuosismo literario de Juan Rulfo, y sin referir una historia del tiempo de la lucha armada, sí resalta y hace sentir algo de lo mucho positivo que la revolución dio al pueblo pobre de México. Logros que no son nada poéticos, ni dulces ni heroicos, si no más bien terribles y duros. Ambos relatos, el llano en llamas y la muerte tiene permiso, tiene como protagonistas campesinos mexicanos, el primero, como dije, levantados en armas sin objetivo claro y sólo para matar y robar a otros campesinos como ellos, el segundo a campesinos pobres que recibieron uno de los mayores logros de la revolución, el ejido –que en México es una institución muy diferente al ejido español, aunque tenga el mismo nombre–, pero no otros beneficios que la misma revolución ofreció al campo –crédito, mejoras tecnológicas, riego, democracia, autonomía ... – y esos campesinos, tiempo después de la fase armada, todavía tienen el impulso revolucionario para conquistar, con métodos duros que algunos reprobarán, algunas reivindicaciones que la fase armada no les dio.
Como apunté arriba, de Juan Rulfo solamente se han editado dos libros, pero ya es costumbre en las ediciones más nuevas reunirlos en un solo volumen, también acá en México.
Al estar comentado ficción sobre la revolución mexicana es imprescindible referirse a una de las novela clásica sobre la misma, “Los de abajo”, de Mariano Azuela. Por lo menos esa es la fama que corre en México y en los ambientes de educación media, donde siempre hay un profesor que obliga a sus alumnos a leerla. Yo no tengo el libro y la verdad es que la leí hace muchísimo tiempo, tal vez hace cuarenta años o más. En aquel entonces no me pareció del todo mala; recuerdo vagamente que el principio me gustó mucho y que poco a poco la historia se va torciendo –como se fue torciendo la propia revolución– de modo que al final la novela no me gustó. Sé que cada vez que hablo sobre esa obra digo que no me gustó, que es muy mala y además, casi sin venir a cuento y sin que eso tenga relación directa con el libro, cito a un descendiente directo del autor, del mismo nombre, que según entiendo es su nieto, que hace unos pocos años, cinco o seis, fue el presidente de la Suprema Corte de la Nación y jugó desde ahí, en muchos casos y aspectos, un papel claramente reaccionario, contrarevolucionario. Sé perfectamente que tratar de unir el comportamiento de un descendiente con un libro escrito antes de su nacimiento es enteramente absurdo, pero eso tal vez explique por qué yo, con un trauma emotivo, no he vuelto a leer la novela. Pero puesto sobre la senda de literatura sobre la revolución mexicana, apunto que “Los de abajo” entra a la lista de libros a leer y comentar pronto, junto a “Los condenados de la tierra”, “Trafalgar” de Pérez Galdós y lo que éste escribió sobre el 2 de mayo de 1810.
Para terminar solo diré que de los libros que he leído sobre la revolución mexicana, sin duda uno de los mejores es “Pancho Villa” de Frederich Katz, que no es ficción, si no historia rigurosa, si la hay, y que yo leí como si fuera una extraordinaria novela de aventuras con final trágico. Pero cuando se ha vivido y trabajado junto a campesinos cuyos padres o ellos mismos pelearon en la revolución, ya en su fase armada o en la fase de la materialización de conquistas escritas en la vigente Constitución de México, el conocimiento que se tiene de la revolución llega por muchas vías que no son solamente las escritas.


Publicado por mujermentirayel @ 6:11
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Comentarios
Publicado por pablo_diablo89
Martes, 26 de mayo de 2009 | 5:14
Hola s?lo quer?a recordaros que el concurso de relato corto de:
http://www.minispace.com/es_es/article/Airsteam-writing-competition/216/?utm_source=s_ja_98

llega este Viernes a su fin, as? que si todav?a os pica el gusanillo, hay tiempo.

Un saludo.
Publicado por Mujermentira_la mujer
Martes, 23 de junio de 2009 | 22:45
Bueno, en primer lugar estoy casi segura de que ya hab?a comentado en esta entrada. Aunque puedo equivocarme.
Segundo, estoy casi segura de que ya lei La muerte tiene permiso, pero no recuerdo nada.
Tercero, soy muy joven para tener problemas de memoria. Chales.

As? que tendr? que remediar las omisiones, al menos la relativa a la novela de Valad?s. Regreso entonces.