S?bado, 16 de mayo de 2009

Juan Rulfo

Editorial Planeta, Barcelona, 1975

Trigésima quinta reimpresión (México) 2002

 

La obra tiene fama, al menos aquí en México, de ser la mejor novela escrita por un mexicano. Todo mundo la alaba y se ha llegado a considerar “uno de los hitos de la narrativa hispánica del siglo XX”.

Mis encuentros con ella no han sido afortunados. La primera vez que la leí, hace veinte o treinta años, no entendí nada; ni siquiera me enteré que sus personajes son muertos.

Muchos años después, hace unos cinco o seis, en el curso de un seminario o algo así, un expositor habló maravillas del relato, hicieron comentarios eruditos y encomiásticos muchos de los asistentes, se explicó que uno de los personajes –el principal, tal vez– es un pueblo muerto donde todos sus antiguos habitantes, perros incluídos, han fallecidos hace mucho y van aportando las piezas de la historia y del dolor que ella trashuma.

Me dije, “tengo que volver a leer Pedro Páramo, porque la primera vez que lo hice no entendí nada”. Lo volví a leer y nuevamente no entendí muchas cosas, además no me gustó.

Retomé otra vez la novela hace unos días. En estos últimos cinco años encontré, hasta en otras novelas, referencias elogiosas a Pedro Páramo y diferí del punto de vista de mi hija –treinta años y experta en cuestiones literarias– que ama al libro ¿Por qué no me gustó? fue una pregunta que todo el tiempo de la lectura estuvo acompañándome ¿Qué técnicas literarios utiliza Juan Rulfo en su escrito? ¿Por qué lo alaban tanto? Esta preguntas también me llevaron a reencontrar a Pedro Páramo del que se dice que hasta el lenguaje usado, el empleo de las consonantes, la sonoridad y cadencia de las frases, todo busca el fin que la historia misma persigue.

Ayer acabé la lectura –tercera vez que la hago– y sí, es indudable que el libro está bien escrito. Puse mucha atención y la forma es magnífica, pero hay algo en lo narrado que a mí no me gusta, por más que esté maravillosamente narrado. Tuve mucho cuidado de entender la historia y creo que ahora sí la entendí. Es cierto que refleja muy bien una amplia realidad mexicana, pero afirmo que falta mostrar otra parte inseparable de la misma, que no puede soslayarse sin caer, al menos, en contar una verdad a medias.

Intentaré explicarme mejor. La historia se desarrolla en los tiempos de la revolución mexicana: primera mitad del siglo XX, empleando yo un periodo demasiado laxo. Se trata de un típico latifundista de esos tiempos y de su relación con el pueblo que depende de su latifundio y habla marginalmente de algunos revolucionarios. Al final del escrito, probablemente sin intención de Rulfo, se queda el lector, a causa del trasfondo, con una visión distorsionada de la revolución mexicana.

Sí, ya sé, se me dirá con razón que la novela no es sobre la revolución; que nadie está obligado a tocar todos los temas de una época de la que escribe; que en México hubo muchos lugares en los que no se supo nada de la revolución, cosa que es cierta.  Comprendo además que Rulfo necesitó mucho valor, y eso acrecienta el mérito de su libro, para pintar un aspecto negativo, y real, muy real de la revolución, haciéndolo becado por un régimen político que mitificó y endiosó a esa misma revolución. Sin embargo, a mi en lo personal no me gusta que en una obra literaria, considerada por muchos clásica de la lengua hispánica, sólo se diga lo negativo, muy cierto e innegable, vuelvo a afirmarlo, y ni accidentalmente aparezca nada positivo de esa para mí amada y maravillosa revolución, llena de derrotas, de torpezas, de traiciones, de desviaciones y retrocesos, pero con una luz y unos logros que todavía guían a muchos mexicanos y dan sustento a lo más sano de la patria, el “zapatismo” del sureste mexicano, para continuar la lucha por salvaguardar nuestro patrimonio común, amenazado con ser depredado hasta la extinción.


Publicado por mujermentirayel @ 16:34  | Ejercicios de ?l
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Publicado por Invitado
Lunes, 18 de mayo de 2009 | 6:59
Pues si t? no la entendiste d?melo a mi desde Espa?a... Yo me qued? estupefacto. No comprend? ni jota. Eso s? me produjo un malestar que no sabr?a explicar. Algo como me ocurre con algunas obras africanas; verbigracia: 'El bebedor de vino de palma' de Amos Tutuola; casi un desajuste f?sico en el cuerpo. En fin, tendr? en cuenta tus palabras cuando vuelva a leerla, si la leo. Como curiosidad, decir que por aqu? siempre se ha editado junto al 'Llano en llamas'.

Fdo: Senocri
Publicado por Mujermentira
Mi?rcoles, 20 de mayo de 2009 | 19:53
primero, gracias por lo de experta en cuestiones literarias. aunque no, pero gracias.
y luego, yo lo de la revoluci?n, aspecto negativo o positivo o distorsionado, como sea, no lo vi. de la revoluci?n nada.
igual es como cuando, a los 13 a?os, nunca vi alusi?n sexual cual ninguna en cien a?os de soledad.
lo de la revoluci?n debi? haberseme quedado en un punto ciego. supongo.
por lo dem?s, creo que literariamente era un ching?n. y ya.

m, m, m.