Lunes, 04 de mayo de 2009
El la entrada anterior desaparecieron misteriosamente muchos espacios entre palabras. Repito la entrada, pues corregirla me parece que no sé hacerlo y causo más problemas.

George Orwell

Editorial Época, México D.F., 2005

Tengo entendido que 1984 es un libro clásico, tan famoso que se habla de realidades “orwellianas” debido a este libro y a su pareja: “La rebelión en la granja”. Siempre he pensado que conviene leer autores y libros clásicos para al menos tener una opinión propia sobre ellos. Por eso empecé a leer 1984. Llegué a la página treinta y cinco de trescientos veintiséis que tiene la edición que comento. Decidí abandonar la lectura. Trataré de escribir las reflexiones que me han llevado a tomar esa decisión.

 

Creo que el libro impacta en las sociedades occidentales –europeas y americanas– porque en ellas hay mucha gente que cree en la omnipotencia, o casi, de las policías, de la represión y del espionaje interno. Aún donde todo el pueblo o gran arte de él odia a las policías, las sabe corruptas, ineficaces, irresponsables, el bombardeo de la televisión y el cine gringo, inglés y francés –no conozco mucho sobre lo que dicen alemanes, italianos y otros– que pintan a los policías como héroes, eficaces y aun envidiables –James Bond, Sherlock Homes, Hercule Poirot y todos los polis y/o detectives gringos de películas y series televisivas como Harry el Sucio y demás– dejan un sustrato que hace creer que efectivamente las policías son eficaces. Bueno, sí lo son, hasta cierto punto, para resguardar el sistema dominante y a los que están arriba en él, pero nunca son tan eficaces como pinta Orwell, al menos al inicio, a los sistemas represivos y de control (policías y métodos propagandísticos) o como nos los han pintado las leyendas sobre la KGB, la Gestapo, los SS, la CIA, el FBI, la policía política de Gobernación, Scotland Yard y demás aparatos semejantes. Es claro que la Gestapo y los SS no pudieron evitar el pensamiento y la actividad libre y soberana de quienes ayudaron a salvar judíos y mucho menos pudieron controlar a la resistencia francesa. La KGB y demás aparatos de control en la época soviética estalinista tampoco mataron ni pudieron controlar todo el pensamiento libre de los pueblos de la URSS. No es que pretenda defender a ninguno de esos monstruos de la represión, el control y el crimen, pero no veo caso de que se magnifiquen hasta pintarlos como todopoderosos. Una policía del pensamiento nunca podrá hacer lo que el capitalismo ha logrado por otras vías. Eso es lo que quiero resaltar: cuando por la fuerza se quiere controlar el pensamiento, mucho gente se rebela, se opone o inventa miles de ingeniosas salidas. El control, aunque se llame totalitario, está en esos casos muy lejos de ser total. En cambio Europa y más notablemente  Estados Unidos han logrado más control del pensamiento sin asustar con policías para vigilarlo; por el contrario, preconizando y aparentando libertad de pensamiento, pero con mucho más sutiles formas, han impuesto un pensamiento único y uniforme, aunque ni así han logrado suprimir los brotes de pensamiento independiente y antagónico. Resulta pues, para mí, que 1984 es “el petate del muerto” con el cual quieren asustarme y con el que solo logran, en todo caso, ocultar lo totalitario del sistema al que para nada toca Orwell. Aunque desde luego algunos sí dan el salto y aplican lo narrado en 1984 como metáfora de la cultura “occidental”.


Publicado por mujermentirayel @ 8:00  | Ejercicios de ?l
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