Lunes, 23 de marzo de 2009

Roberto Bolaño

Anagrama, Barcelona 2004



La novela no se limita a pintar la vida en Europa, también dibuja un claro referente general de la vida en América, más concretamente en México. En la segunda parte del libro, a través de un personaje nacido en Chile, emigrado a España donde se desempeña también como catedrático universitario y asentado en una ciudad fronteriza del norte de México, transita de la Europa actual a la realidad latinoamericana. El personaje no aparece de la nada; lo utiliza Bolaño como guía de los cuatro catedráticos europeos cuando viajan a México y no entienden nada de los que ahí pasa. Después, a través del chileno, con una hija europea y de profundas raíces españolas, describe el telón de fondo apropiado para el desarrollo de la otra parte importante de la novela, el “oasis de horror” que a través de los versos de Baudelaire nombra en el epígrafe. Como ese jardín de la violencia se ubica en la frontera con los Estados Unidos, muy hábilmente y a través de un personaje norteamericano, se completa el telón de fondo en la tercera parte de la novela, exponiendo las complejas relaciones y extraña similitud entre el sur norteamericano y sus grupos negros y la franja fronteriza mexicana. Llega así la cuarta parte que Bolaño titula “Los crímenes”, que comentaré en la próxima entrada. Es bueno señalar que en las dos partes comentadas aquí y en las últimas páginas de la primera parte, los crímenes aparecen como casualmente, sin despertar mayor interés ni entre los protagonistas ni figurantes de la trama. Con eso el novelista deja claro que los crímenes no son ni preocupación ni asunto de mucho interés para los habitantes de la región.

Publicado por mujermentirayel @ 6:01  | Ejercicios de ?l
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Comentarios
Publicado por BoticaPop
Lunes, 23 de marzo de 2009 | 16:57
Con la ?ltima frase, has dado en el clavo (seg?n yo) y en la clave de 2666. La m?s fuerte cr?tica de Roberto: por mucho que me haya hecho reir, no se trata de la critica al mundo acad?mico europeo. Tampoco a los horrores de la guerra, ni incluso a los mismos crimenes. Roberto es feroz al decirnos a todos que estas mujeres est?n siendo asesinadas y nadie mueve un dedo. Por otro lado, si el culpable es el capi, ejem, ese, entonces "mover un dedo" toma todo un otro significado.
Mucho mucho.