Domingo, 14 de septiembre de 2008

Rosa Montero. Punto de lectura, 2003.

 

Pocas veces tomo un libro y no lo termino. Con este libro ya lo hice. Hace tiempo leí “La hija el caníbal”; me atrapó, me gustó, tiene partes que me parecieron muy buenas, como la referente a un belga que participó en la resistencia durante la segunda guerra mundial (creo recordar eso, bien puede ser otra cosa). En cambio “La loca de la casa" lo dejé en la página 106.

 

     Cuenta Rosa Montero, por ahí, por el inicio del libro, una experiencia vivida con su hermana en una ciudad x (Rosa la nombra, a mí me da flojera buscar cuál era) en la cual empezaron a caminar una tarde a partir de un barrio elegante y al anochecer avanzan por rumbos tenebrosos. Rosa Montero toma eso como ejemplo y dice que la vida es como ese viaje: se va pudriendo poco a poco. Tal vez lo dice de los viajes y no de la vida pero yo tomo su ejemplo para decir: lo que a ella le pasó en la ciudad le pasó a su libro “La loca de la casa”: se fue pudriendo conforme avanzaba. Empezó bien, hablando de la aventura que es el escribir y poco a poco, no sé con qué fin, sigue hablando de esa aventura que a ratos llama salvadora, pero exponiendo las miserias de grandes escritores como si la escritura enlodara la vida de quien la practica. No dudo de los datos que aporta. Que hay lodo en la vida lo sabemos y quien no tiene lodo tiene polvo a toneladas del desierto en que vive, pero la lluvia es vida, aunque haga lodo, o porque lo hace, y los desiertos son hermosos.

 

     Total, coloqué otra vez el libro en el estante de donde lo tomé hace días. Si a alguien cercano le interesa se lo regalaré, porque un libro sin lector me parece algo muy triste.


Publicado por mujermentirayel @ 20:33  | Ejercicios de ?l
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