S?bado, 28 de junio de 2008

Haruki Murakami. Editorial Tusquets


     Una novela que me ha puesto a pensar mucho. La empecé el domingo 11 de mayo y la terminé el martes 20; es decir, me atrapó (aunque el comentrio lo hago más de un mes después).

     El libro me ha suscitado sentimiento muy encontrados, y reflexiones igualmente encontradas. En un momento dije (porque así me pareció entonces) que el autor estaba creando un mundo imaginaria para refugiarse en él. Seguí leyendo y tengo que modificar esa reflexión. Ahora me parece que el autor crea un mundo imaginario como metáfora del mundo real en el que descubre la presencia constante y ubicua del mal y no se explica ni qué es, ni dónde está ese mal que él llama “eso”( o al menos así lo traducen).

El autor describe o cuenta una serie de cosas que no explica o que el lector no se puede explicar ni por qué pasaron ni siquiera por qué las cuenta el narrador o por qué se cuentan, ya que el narrador, que es el mismo en toda la novela, no conoció lo que en ciertos capítulos se escribe en forma de cartas que el narrador nunca recibió. Sin embargo eso no me parece un defecto ni nada criticable, sino un gran acierto de la novela, que está contada como pasan las cosas en la vida real, en la que hay una serie de sucesos, muchísimos, que no tienen nada que ver con la vida del uno mismo y que no pretende uno mismo explicarse, pues de intentarlo se volvería uno loco.

     Otro acierto de la novela es su estilo literario, o no sé cómo se llame: está escrita con sencillez pero con una gran belleza; nada rebuscada la forma de escribir, pero con pinceladas de gran hermosura en las frases y con descripciones también muy bellas: descripciones de paisajes, de sucesos, de sentimientos, de comportamientos, de relaciones. Ahora bien, cuando hace falta o más bien cuando el autor quiere, cuenta episodios de gran impacto, terribles, con un lenguaje sencillo, pero también muy eficaz, que dejan al lector, al menos a mí, fuertemente impresionado, con sentimiento cercanos al horror. La novela tiene pues de todo, salvo situaciones jocosas que no le hacen falta.

     Pero lo que más me llama la atención es ese mundo imaginario, cercano a un mundo de ultratumba, que durante una buena parte de la novela me llegó a molestar, bajó mi interés por la lectura y casi estuvo a punto de hacer que la abandonara. Haruki describe ese mundo imaginario como algo muy real, como un mundo paralelo donde suceden cosas que al mismo tiempo pasan en la vida y son prefiguración de la misma. Los sucesos de ese mundo nebuloso, que yo supongo imaginario, obligan a la “realidad real” a comportarse de acuerdo a lo que pasó en él. Esa realidad paralela se da en los sueños o en la consciencia. Nunca entendí bien en dónde se encuentra. Aunque está más allá de la realidad, el autor la considera real y a ratos casi como la “realidad real”, de la cual la otra, en la que vivimos, es tan solo reflejo. Es posible que la intensión del autor no llegue a tanto, pero al menos es el recurso que Murakami usa para representar al mal que ve en el mundo y que personifica en uno de los personajes de su novela, en el cual une al empresario y al político.

     Autor y libro me parecen muy honestos. Haruki pinta un cuadro muy crítico del actuar de Japón en China durante la Segunda Guerra Mundial y un poco antes de la misma, pero deja claro que sigue siendo japonés y ama a su patria. Critica igualmente el actuar de los Soviéticos y sus aliados chinos y narra de modo excelente episodios terribles de guerra y posguerra entre soviéticos, sin caer en generalizaciones ni aticomunismos. Prefigura con ellos el mal que descubre y describe en el último tercio de su novela. Ese mal, ubicuo y constante, Murakami no se lo explica, o al menos no se lo explica el protagonista de la novela. Descubrir su raíz Haruki se lo deja de tarea a los lectores. Eso me parece un gran acierto.

     Si me apuran para que haga la tarea diré que en el Japón moderno la raíz de ese mal es el sistema capitalista. Por eso, ese Japón tan lejano y que supondríamos ajeno culturalmente, nos parece tan familiar en la novela.


Publicado por mujermentirayel @ 16:09  | Ejercicios de ?l
Comentarios (2)  | Enviar