Mi?rcoles, 27 de junio de 2007
(Este es el cuento corregido y terminado)

?Bah!, ?c?mo me trae recuerdos esta foto de mi tatarabuelo! L?stima, yo no lo conoc?, pero debe haber sido bien ching?n. Seg?n mi abuela deber?a ser muy famoso por esta foto del tal Casasola, aunque no se reconozca bien. Pero la fama le val?a madres. Su orgullo estaba en otro lado. Cuando hace un a?o le ense?? al abuelo el cuadro que me encontr? en el ba?l de los tiliches y le pregunt? qui?nes eran las personas retratadas, me dijo:
- Es tu tatarabuelo y dos mujeres que qui?n sabe qui?nes eran. Pero recuerdo muy bien lo que el viejo me dijo de la foto, cuando all?, estando yo en la universidad, le pregunt? al respecto :"Yo iba oyendo lo que platicaban esas dos. No cre?an que fuera a estallar la huelga". Coment? no s? por qu?: "Pero abuelo, seg?n la foto t? tambi?n andabas de lagartijo". "No, muchacho, era el uniforme." Y aunque casi ten?a noventa a?os, a?adi? con una sonrisa maliciosa: "Yo era como tu amigo, el de la ruta que tomas para ir a la UNAM. Ese que me dices que lleva su cami?n todos los d?as para que se lo pinten. Al igual que ahora, aquello fue una fiesta. Viv?amos en el contraste, pero sent?amos la vida y la disfrut?bamos cuanto pod?amos. Recuerdo ese d?a, despu?s de la foto, al iniciar la huelga, nos burlamos de la gendarmer?a hasta que nos cansamos, como ustedes de los granaderos, y nos fuimos a dormir un rato para despu?s continuar las guardias en medio de una velada popular, tomando un caf? bien cargado y caliente y hasta comiendo uno que otro bu?uelo de los que hac?an nuestras abuelas."
- Esa pl?tica se me qued? muy grabada -a?adi? mi abuelo.- Todav?a imagino al viejo, rechoncho, azuzando a los gendarmes y oblig?ndolos a las rabietas en medio del jolgorio popular, mientras sus dos ?nicas pasajeras de aquel d?a hu?an espantadas a sus elegantes casas de la colonia Roma. Del mismo modo, recuerdo lo que gozamos aquellos d?as en que yo era estudiante, ya viej?n y con hijos, y lo pleno de vida que me sent? junto a mis camaradas de diez y ocho o veinte a?os, pintando en los camiones las frases chuscas que se le ocurr?an al Pancho constantemente, o a cualquiera. Cierto, luego vinieron las derrotas, tanto en tiempo de mi abuelo como en el sesenta y ocho. Pero habemos muchos que seguimos alertas y pasando la tradici?n de las luchas populares. Y mira si no, en medio de la prohibici?n de tus padres y de su miedo, sales entusiasmado a tus diez y siete a?os a defender a los pobladores de Atenco, con una foto vieja en tu mochila. Ya no hay tranv?as, tampoco pintas en los camiones, pero todav?a hay quien vive al calor de las luchas callejeras.
Despu?s de aquella pl?tica con el abuelo, sal? con mis amigos de la prepa rumbo a Texcoco. Nos indignaba que hubieran golpeado a los pobladores de Atenco en aquella forma, pero a m? me preocupaba m?s ir sentado en el cami?n junto a Lucero. Dice al abuelo que como ese primer enamoramiento ya no hay otro ?Qu? me hubiera pasado si no me voy con ella? Nos quedamos haci?ndonos arrumacos en una esquina y eso nos salv? de la golpiza, pero no de que este a?o me cambiara la vida, igual que le cambi? al tatarabuelo despu?s de aquella foto que le tom? Casasola; igual que le cambi? al abuelo tras de andar pintando camiones en el sesenta y ocho. Igual que le pasar? a mi nieto despu?s de no s? qu?.
?Ser? cierto, como dice mi pap?, que esas luchas populares s?lo sirven para hacer y deshacer parejas? Cuando la huelga del 28, el tatarabuelo estaba ya casado, y con hijos. En el 68 mi pap? ten?a cinco a?os y ?l nunca ha estado en una lucha popular. Yo quiero mucho a Lucero, pero ?qui?n sabr? si me voy a casar con ella?
Ahora voy rumbo a Oaxaca. El padre de Lucero est? desaparecido ?Qu? podr? hacer yo con tan s?lo diez y ocho a?os? Lucero podr? consolar a su mam? y apoyarla como ya lo est? haciendo ?Yo qu? har?? ?Al menos verla!
Me cost? trabaja sacar el permiso de mis padres, y m?s el dinero, para este viaje seg?n eso "de vacaciones". Si no es por el abuelo nom?s no l'hago. Voy a lo desconocido, y con miedo, pero el fantasma de aquel tranviario, con apariencia tan inocente en la foto que me traje en mi mochila, me anima a seguir viajando al encuentro de Lucero y de no se qu? m?s, en lugar de quedarme aplatanado frente a la televisi?n.
Publicado por mujermentirayel @ 17:21  | Ejercicios de ?l
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Comentarios
Publicado por la mujer
Jueves, 28 de junio de 2007 | 14:55
Ya lo le?.

Los comentarios, el fin de semana...

Los besos, hoy.