Domingo, 20 de mayo de 2007
El aire denso y pegajoso intenta ser movido desde el techo en penumbra por algo que recuerda una h?lice de avi?n prehist?rico. Tu compa?era, sentada al otro lado de la mesa con cubierta de l?mina y anuncio de cerveza, sabe que el sudor le corre el maquillaje. Por tu cuello corren gotas que se detienen en el borde superior de tu ropa, pero no todas: sientes que alguna baja por tu espalda. Tienes una ficha en la mano ?Te decidir?s a comenzar el baile o seguir?s imaginando el desierto al que ma?ana deber?s enfrentarte? Esas veredas desoladas, ese sol que imp?o te abrasa o te abraza, da lo mismo, en tanto el aire no se mueve al paso de tu cuerpo sino que se adhiere a tu piel para tomar algo de humedad, que no por eso lo refresca un ?pice. Vives bajo ese sol y ese cielo sin nubes desde hace a?os. All? lejos, en el horizonte, montes calcinados y muy bajos te entristecen al recordarte crestas de otro color y altura, del sur donde naciste. Llanuras de tierra blanca y ardiente bajo una luz cegadora, con min?scula vegetaci?n de un verde muerto, angustian tu esp?ritu, lo mismo que las noches caldeadas de baile con una ficha en la mano, bajo un leve resplandor de apariencia rojiza. Ma?ana, cuando te acerque a tu casa en torno a la cual hasta los cactos parecen sedientos, vas a extra?ar este momento sofocante en la penumbra de esta noche c?lida donde el aire cargado de sudor jam?s refresca.

... y por separado ... por fuera se puede hacer trampa.
El aire denso y pegajoso intenta ser movido desde el techo en penumbra por algo que de lejos recuerda una h?lice de avi?n prehist?rico. Tu compa?era, sentada al otro lado de la mesa con cubierta de l?mina y anuncio de cerveza, sabe que el sudor le corre el maquillaje. Por tu cuello corren gotas que se detienen en el borde superior de tu ropa, pero no todas: sientes que alguna desciende por tu espalda. Tienes la ficha en la mano ?Te decidir?s a comenzar el baile con tu amiga o seguir?s imaginando el desierto al que ma?ana deber?s enfrentarte? La llamarada en que esta noche se transforme la vas a extra?ar ma?ana cuando te acerque a tu casa en torno a la cual hasta los cactos parecen sedientos.


?Por qu? dejaste el sur donde naciste para habitar en este norte de llanuras plomizas? Caminas por veredas desoladas que agostan tus sentimientos. Vives bajo un sol que imp?o te abrasa mientras el aire no se mueve al paso de tu cuerpo sino que se adhiere a la piel para tomar algo de humedad, que no por eso lo refresca un ?pice. All? lejos, en el horizonte, montes calcinados y muy bajos te entristecen al recordarte crestas de otro color y altura de la tierra natal. El p?ramo blanco y ardiente, tostado bajo una luz siempre cegadora, con min?scula vegetaci?n de un verde muerto, da tormento a tu esp?ritu que desfallece cuando regresas del trabajo a la casa vac?a como el horizonte que contemplas.

El culpable de lo garabateado arriba es solamente ?l
Publicado por mujermentirayel @ 12:21  | Ejercicios de ?l
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Comentarios
Publicado por La mujer
Domingo, 20 de mayo de 2007 | 12:23
Creo que hiciste mucha trampa. ?jele. La diversi?n est? en la reglas (lo dijo Baryshnikov o alguien asi).
?Cu?l es la regla para comentar los ejercicios? ?yo comento los tuyos y tu los mios o c?mo? (sopecho que esto se va a llenar de guayabazos).