Domingo, 24 de agosto de 2014

Fado alejandrino
António Lobo Antunes
Literatura Mondadori, Barcelona 2006

Hace años, cuando estuve asistiendo a unos cursos de escritura en la escuela de Querétaro de la SOGEM (Sociedad General de Escritores Mexicanos), una maestra que dirigía un taller de redacción nos rec omendó la novela “Manual de Inquisidores”, del escritor portugués António Lobo Antunes.

Conseguí la novela y el libro me pareció muy bueno. “Debo leer otros escritos de António”, me dije. Sus libros son caros y difíciles de conseguir en México, pero me encontré una novela titulada “Las naves”. En este escrito António mezcla en un tiempo ficticio, posiblemente el actual, personajes importantes de Portugal de épocas muy diversas. Habla de los reyes que forjaron su nación y los pone al habla con conquistadores portugueses de siglos posteriores, haciéndolos aparecer entre políticos y literatos portugueses casi o sin el casi contemporáneos nuestros. La mezcla y la ironía con que se hablan o se presentan haciendo referencia a la revolución portuguesa de mediados del siglo XX y épocas posteriores  resultó una ensalada imposible de digerir para mis capacidades lectoras. No superé el reto. Terminé el libro pero no entendí nada. Lobo Antunes se me volvió un enigma. Pero un enigma que me despertaba vivo interés, sobre todo después de haber leído una novela tan buena como “Manual de Inquisidores”.

Casualmente encontré hace poco la novela “Fado alejandrino” en un tianguis, en un puesto que vendía herramientas usadas y fierros viejos de varias clases. Estaba en un rincón, casi nueva, en excelente condición física. Una edición de Literatura Mandadori de 648 páginas en solo ochenta pesos mexicanos. No podía dejar pasar la oportunidad y la compré.

Inicié su lectura y de inmediato confirmé que sin duda Lobo Antunes es uno de los mejores escritores vivos. El estilo con que escribe esta obra es sorprendente y maravilloso: Los narradores son cuatro personajes platicando o recordando episodios de sus vidas en una fiesta que luego siguen en una cantina de mala muerte y finalmente en la casa de uno de ellos. Los cuatro fueron soldados de diferentes graduaciones y narran o recuerdan los episodios de sus vidas en completo desorden. Además se mezclan dichos y recuerdos de los cuatro personajes a veces en un mismo párrafo, sin indicaciones precisas de quién narra o recuerda o si hace algún comentario a lo narrado por otro. El reto para el lector es enorme pero lo extraordinario es que Lobo Antunes no se pierde en los diferentes hilos narrativos. Nunca había leído a nadie que con tanta destreza hiciera tal cosa.

Ante un escritor que pueda organizar tal caos sin perderse en él no queda si no reconocerlo como grande. Y muy grande.

La forma de escribir, de narrar, la llamo genial, pero el contenido, lo que António Lobo Antunes cuenta, no me ha gustado nada. Fue tanto mi rechazo a lo narrado que a las 497 páginas dejé el libro, sin acabarlo, a pesar de disfrutar enormemente el estilo y admirar constantemente la habilidad, maestría, elegancia y genialidad del escritor.

Voy a retomar el libro. Pienso terminarlo. Ya haré más comentarios cuando eso suceda.

Y ¿por qué no me gustó el contenido? ¿por qué he rechazado tanto lo narrado? No lo voy a decir: lean ustedes el libro y ya me dirán qué opinan de lo que cuenta Anónio Lobo Antues.


Publicado por mujermentirayel @ 11:12  | Ejercicios de ?l
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