Domingo, 04 de diciembre de 2011

Los Juegos del Hambre
Suzanne Collins
Océano Travesía, México 2009

Como anoté en la entrada anterior sentí la necesidad de leer esta novela por ser una de las que leen muchos de los jóvenes que son mis alumnos.

Hace un poco más de tres años leí, por la misma razón, “Crepúsculo” de Stephenie Meyer. Comenté algo en este mismo blog. Crepúsculo no me atrapó; solamente leí hasta la mitad, el resto lo sobreleí en diagonal.

No me pasó lo mismo con “Los Juegos del Hambre”. Lo leí completo, aunque en sólo dos días.

Es una novela bien escrita, para jóvenes. La historia es lineal y sin complicaciones literarias. Tiene uno que otro salto al pasado para recordar acontecimientos importantes. Aunque la historia es completa y con muchas derivaciones, su lectura es sencilla, adecuada pues para lectores no muy avezados. Aunque el tema es futurista y a ratos sumamente fantacioso, aceptada la premisa inicial la lógica interna es correcta y lo contado resulta creíble. Es una novela de acción y aventuras con ligeros toques románticos que anuncian tal vez crecimiento en los dos libros siguientes, con los que se forma la historia completa, según tengo entendido.

Sin embargo lo que me gustó del libro es la dosis de rebeldía y dignidad que encierra. No es que estas dos cualidades sean el objetivo de la novela, escrita, supongo, para entretener, divertir y dar lecturas amenas a la juventud actual, pero sí, voluntaria o involuntariamente la novela tiene un fuerte sustrato compuesto por esas dos virtudes: dignidad y rebeldía ¡Bienvenido el libro para los jóvenes que acompaño en su educación!


Publicado por el_trampero @ 19:45
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 21 de diciembre de 2011 | 11:14

Qué buena actitud pedagógica esa de acercarse a los alumnos por, por ejemplo, la lectura de lo que ellos leen. Yo tenía un amigo y camarada que hacía lo propio con la música. Y además sabía relacionarse con ellos de tu a tu. Hasta consiguió que una vez que dejó la llave en el coche uno de los alumnos sin cortarse le abrió la puerta del coche por métodos que no eran muy 'ortodoxos': con un golpe de la palma de la mano, sin dañarlo. Eso indicaba que lo había hecho mas veces. Pero tanta confianza tenía en su profe que se lo hizo.

Senocri