Jueves, 24 de noviembre de 2011

El Cuento de la Isla Desconocida
José Saramago

Tengo una compañera maestra a la que aprecio mucho. Durante un buen tiempo fuimos integrantes de un círculo de lectura que recuerdo con agrado. En ese círculo teníamos la costumbre de proponer, cada vez que nos reuníamos, un libro para leer todos y comentarlo en la siguiente reunión. Dos de los integrantes del círculo proponíamos con frecuencia alguna novela de Saramago, pero otros integrantes nos llegaron a decir que sólo leerían a Saramago cuando yo leyera El Quijote. Una de ellas era la maestra a la que hago referencia al inicio de este comentario. Hace poco le dije a mi compañera de trabajo: “Me gustaría prestarte un libro que tal vez te reconcilie con Saramago”. Pensaba en “El Cuento de la Isla Desconocida”. La maestra aceptó el préstamo; llegué a casa, busqué mi ejemplar del cuento y lo abrí por simple costumbre de iniciar o continuar la lectura del libro que tomo; me senté y volví a leer el cuento de un tirón. Realmente el libro me gusta mucho. Me atrevo a decir que es una pequeña obra maestra: ironía, sueños, ideales, constancia, determinación, romance y amor; todo eso en unas pocas páginas en una mezcla armoniosa, ligera en la forma, con profundidad en las metáforas, ágil en su ritmo y viendo siempre hacia un futuro esperanzador.

Como aún no me regresan el libro prestado, no anoto la editorial, pues no la recuerdo.

 


Publicado por el_trampero @ 14:29  | Ejercicios de ?l
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