Viernes, 01 de enero de 2010
Ojos azules
Arturo Pérez-Reverte
Seix Barral, Barcelona 2009


Más que novela este librito es un cuento de Pérez-Reverte. Tiene el ritmo y la contundencia de un buen cuento. Antes de inicar la lectura pensé (tengo prejuicios, no lo niego) que se inclinaría por los españoles, ya sea resaltando sus sentimientos o exponiendo su punto de vista. Reconozco haberme equivocado. Ciertamente técnicamente hablando el protagonista es un soldado español, pero más bien yo diría que el protagonismo lo tiene el choque de dos culturas, suficientemente descritas para los fines del cuento. Choque terriblemente doloroso pero que sin mitigar nada ese dolor, ese trauma, casi como fatalidad, produce el nacimiento de algo nuevo. No dice  la narración si eso nuevo es o será bueno o malo, si a eso le irá bien o mal, pero la ficción ilustra una verdad que a toro pasado no podemos negar: se inició algo nuevo. Para mí ese es el valor del cuento.
Ya en plan muy crítico diré que Arturo creyó un poco más de la cuenta en la leyenda de la gran cantidad del oro mexica; bajando un poco el resultado de esa creencia el cuento podría tener la misma contundencia. Y ahora una crítica en que está implicado mi punto de vista por fuerza parcial, como mexicano: creo que también exagera con lo de los sacrificios humanos, aunque eso sí le es necesario a lo narrado.
El cuento me gustó mucho, a pesar de lo que critico. No sólo por lo bien escrito, sino también por lo que propone.
Para corroborar los puntos históricos de la narración, recurrí a la consulta de la "Historia de la Conquista de la Nueva España" de Bernal Díaz del Castillo, que ha dormido en mi librero desde hace muchísimo tiempo, en dos volúmenes heredados de la biblioteca de mi padre. Todo mundo sabe la limitaciones de tal narración, pero entre líneas se descubre que sí, efectivamente, lo de las grandes cantidades de oro en la Gran Tenochtitlán no fue sino un invento muy sabiamente manejado por Hernán Cortés para animar a los soldados a unirse a la conquista de algo mucho más grande que las fuerzas invasoras. Entre líneas se adivina -otra vez mi punto de vista parcial- que en la derrota del imperialismo Azteca influyeron más los deseos de liberarse de ese yugo de las naciones indígenenas sojuzgadas y el virus de la viruela que las propias fuerzas españolas, aunque éstas fueron las que desataron el proceso.
Nada de los dicho en el párrafo anterior le quita valor, desde mi punto de vista, a la narración de Arturo Pérez-Reverte.

Publicado por el_trampero @ 1:06  | Ejercicios de ?l
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