domingo, 11 de octubre de 2009
Los indios que habitaban en lo que ahora es México, antes de la llegada de los españoles, no conocían la propiedad privada de la tierra. El concepto "propiedad de la tierra" no existía. Quienes la cultivaba tenía el usufructo, pero la tierra no era suya. Una anécdota cuenta que cuando un conquistador le dijo a un indio : "Véndeme tu tierra" recibió por respuesta un contundente "¿No quieres también que te venda un poco de sol?". Además toda cosmogonía indígena mesoamericana tenía a la tierra cono "LA MADRE". Inalienable, pues, para todos ellos.
Lo curioso es que durante al colonia y a causa del propio Hernán Contés, la tierra en la Nueva Epaña era toda propiedad del rey español, que mediante mercedes reales concedía su uso a quien tramitara el asunto con acierto. Trescientos años y la lejanía de España permitieron que también existieran las "mercedes vireinales" que concedía uso, no propiedad de la tierra, y otorgaba el virrey de Nueva España. Las costumbres indígenas lograron que muchas de esas mercedes, tanto reales como virreinales, dotaran de tierras a los pueblos indígenas que en la independencia, cuando se desconoció al rey y a todas sus propiedades y privilegios en México, adquirieron pleno dominio de esas tierras de uso común, que eran todas las que rodeaban al pueblo indígena. No hubo por tanto propiedad privada entre los indígenas al inicio de la independencia.
Desde luego, la iglesia, la católica, la única existente por entonces en México, sí se apoderó de gran cantidad de tierra, convirtiéndose en la dueña de casi la mitad del territorio a eso de la mitad del siglo XIX y fueron apareciendo también unos pocos, poquísimos, grandes latifundios.  A mitad del siglo XIX el presidente Juárez decretó lo que conocemos acá como la ley de "desamortización de bienes de manos muertas", que en lenguaje llano significó quitar la propiedad de la tierra a la iglesia y en general a las "sociedades" que la detentara, para que entrara al mercado capitalista que ya estaba formándose, como nueva mercancía. Vino un cambio radical: la iglesia desde entonces se quedó sin tierras(casi) y tiene satanizado a Juáres que de todas formas siguió siendo católico en su vida privaqda. El resultado de esa ley fue la formación de grandes haciendas con propiedad privada de la tierra, de modo que para fines del siglo XIX la mitad del territorio nacional era propiedad de unas diez mil haciendas. La mayoría de los poblados indígenas, llamados corrientemente "comunidades", fueron viloentamente despojados de sus terrrenos comunales, pero algunas los conservaron.
La revolución mexicana, sobre todo en el sur, pero en realidad en todo el país, se hizo al grito de "tierra y libertad" y también bajo el lema de "la tierra es de quien la trabaja". Eso fue más notorio en los ejércitos de Emiliano Zapata, que recuperó muchas tierras para los poblados indios del estado de Morelos. Los soldados de Villa pelearon también por lo mismo y el pueblo se unió a los otros ejércitos revolucionarios para eso y no por la levas forzosas. Al triunfo (parcial ciertamente) de la revolución se hizo la constitución de 1917, aun vigente (¿?), que en su artículo 27 sostuvo, hasta 1992 en que se cambió ese principio fundamental para el siglo XX mexicano, que el estado debía dotar de la tierra suficiente para su mantenimiento a los pueblos del país, aunque sus habitantes no fueran indios: nace así el ejido, que son los terrenos dotados a una población rural en propiedad colectiva, inalienable, inembargable, no enejenable por ningún medio. En la práctica la tierra de los pueblos indios y la de los pueblos no indios tiene el mismo régimen jurídico, aún despues de la (contra)reforma constitucional de 1992, pero diferente nombre: ejido las tierrras de los pueblos que no tenían mercedes reales o virreinales o posesión continua de sus tierras de uso común y fueron dotados por el gobierno en turno, y bienes comunales las tierras propiedad colectiva conservada o recuperada por los pueblos indios. Los beneficiados con esos bienes tienen el nombre ya sea de ejidatarios o de comuneros pero, repito, su situación jurídica es igual para unos y otros.
Cierto que escrita la letra hacerla realidad costó también un sin fin de luchas, sangre y más muertes, pero el país se llenó de ejidos y bienes comunales y si bien es cierto que el latifundio no desapareció del todo, sí se le golpeó fuertemente, al grado que después de las reformas neoliberales de 1992 no se ha vuelto a instaurar en el país en forma generalizada, aunque no sea por que las luchas campesinas lo hayan impedido, sino por otras y diversas causas.
Sin embargo, el levantamiento zapatista (del EZLN o Ejército Zapatista de Liberación Nacional) de 1994, lo primero que hizo fue recuperar las tierras de varios latifundios del estado de Chiapas y convertirlas en tierras de propiedad colectiva que le han dado al movimiento zapatista una base firme de sustentación material.

Algunos datos estadísticos: en l935, en el primer censo ejidal del país, se reportó la existencia de un poco más de siete mil ejidos. Para 1940 se registraron 14,680 ejidos. El presidente Lázaro Cárdenas (1936-1940) ha sido quien dotó más tierras ejidales y comunales. A finales de 2001 existían 30,305 ejidos y bienes comunales o comunidades agrarias tanto de derecho como algunas sólo de hecho. El mismo censo ejidal del 2001 nos informa que los ejidatarios y comuneros eran casi cinco millones de mexicanos distribuídos así: poco menos de tres millones de ejidatarios, poco más de un millón de comuneros y un poco más de 900,000 campesinos que poseen tierras de propiedad colectiva sin legalizar (se conocen con el nombre de posesionarios). En algunos estados del país, como Oaxaca, más del 80% de la superficie del estado es de propiedad social.

Publicado por el_trampero @ 6:34  | Ejercicios de él
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Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 14 de octubre de 2009 | 10:37
Magnífica explicación. Ya están claros los vocablos de ejidatarios y comuneros.

¡Ah! Te voy a poner un artículo de un amigo escritor ya muerto, Eusebio García Luengo, sobre una obra de Max Aub publicada en México. No va con el tema de África pero quisiera saber tu opinión.

Este escritor que te cito fue amigo de Max Aub y cuando éste volvió de Mexico estuvo unos días en varios lugares, entre otros Madrid. Fue mucha gente a saludarlo. Había tanta que a Eusebio que era tímido le dio cierto corte... Cosa que no pasó desapercibida para Max Aub que creo que lo comentó en un libro: 'Eusebio García Luengo no me saludó'.
Publicado por Invitado
miércoles, 14 de octubre de 2009 | 10:39
Magnífica explicación. Ya están claros los vocablos de ejidatarios y comuneros.

¡Ah! Te voy a poner un artículo de un amigo escritor ya muerto, Eusebio García Luengo, sobre una obra de Max Aub publicada en México. No va con el tema de África pero quisiera saber tu opinión.

Este escritor que te cito fue amigo de Max Aub y cuando éste volvió de Mexico estuvo unos días en varios lugares, entre otros Madrid. Fue mucha gente a saludarlo. Había tanta que a Eusebio que era tímido le dio cierto corte... Cosa que no pasó desapercibida para Max Aub que creo que lo comentó en un libro: 'Eusebio García Luengo no me saludó'.

Fdo: Senocri el africano
Publicado por Invitado
miércoles, 14 de octubre de 2009 | 14:37
Ya he puesto el comentario de D. Eusebio García Luengo sobre la obra de Max Aub titulada JUSEP TORRES CAMPALANS (Max Aub. Tezontle. México, 1958)
Si te resulta interesante pondré otros artículos de él sobre algunos temas. Creo que es un escritor muy lúcido. Republicano como Max Aub con la diferencia que se quedó en España y Max Aub tuvo que exiliarse.

Fdo: Senocri el africano