Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara 2008
En México, los sucesos del 2 de mayo de 1808 son prácticamente desconocidos. Por esos mismos días acá se estaba fraguando la independencia de la entonces todavía colonia de la Nueva España. Cuando estudiamos nuestra independencia en la educación básica sólo aprendemos que España estaba sin rey en 1808 y que Napoleón puso a gobernar a su hermano, conocido como Pepe Botella, lo cual alentó las conspiraciones independentistas, entre las cuales estuvo una que fue sofocada precisamente en 1808, en junio o julio, y cuyo principal promotor amaneció muerto en la cárcel en octubre de ese mismo año. Dicho esto se podrá entender que para mí el libro fue toda una revelación. Además de aprender, la lectura me gustó mucho y me atrapó: en un día lo terminé.
Desde luego el juicio que cada lector haga de los acontecimientos de ese día será muy variable. Serán diferentes las opiniones de los franceses herederos de rancias noblezas a las de los que heredaron los principios de la Revolución Francesa, o a las de los nobles españoles, o de los que tienen en España antecedentes republicanos. Una de las virtudes que le veo al libro de Arturo es que expone diversos puntos de vista sin inclinarse acaloradamente por ninguno. Desde mi punto de vista sí toma partido, pero muy mesuradamente y en forma tan sutil, aunque para mí muy clara, que se puede decir que es imparcial. Según yo Arturo muestra un claro amor por España aunque la critica duramente y manifiesta admiración por los que ese día se levantaron contra los franceses. Para un mexicano convencido de las bondades de la Revolución Mexicana y de lo mucho que nos han hecho y nos hacen avanzar, a pesar de las derrotas inmediatas, todos los levantamientos populares de México, desde las rebeliones mayas de hace ya casi quinientos años hasta el levantamiento de 1968 y las protestas de mayo de hace dos años en San Salvador Atenco, la resistencia del dos de mayo de 1808 en Madrid también nos es entrañable.
La otra gran virtud del libro es que siendo la narración de los acontecimientos de un solo día y apegados a lo sucedido y muy documentados, son tantos detalles que fácilmente la lectura podría haber sido tediosa y sin embardo Pérez-Reverte acomoda en tal forma los sucesos y los mezcla con tal habilidad que la lectura se me hizo ligera y sumamente interesante. Me parece que hay un extraordinario balance entre la anécdota, la forma y los tiempos de contarla y el dato duro y frío que da seriedad al hecho histórico. Es tan amena la narración que me entraron dudas y me fui a buscar datos históricos en diferentes medios, resultando que lo narrado por Arturo es lo mismo que lo que encontré en descripciones parciales y prolijas de gran aburrimiento.