George Orwell
Editorial Época, México D.F., 2005
Tengo entendido que 1984 es unlibro clásico, tan famoso que se habla de realidades “orwellianas” debido aeste libro y a su pareja: “La rebelión en la granja”. Siempre he pensado queconviene leer autores y libros clásicos para al menos tener una opinión propiasobre ellos. Por eso empecé a leer 1984. Llegué a la página treinta y cinco detrescientos veintiséis que tiene la edición que comento. Decidí abandonar lalectura. Trataré de escribir las reflexiones que me han llevado a tomar esadecisión.
Creo que el libro impacta en lassociedades occidentales –europeas y americanas– porque en ellas hay mucha genteque cree en la omnipotencia, o casi, de las policías, de la represión y delespionaje interno. Aún donde todo el pueblo o gran arte de él odia a laspolicías, las sabe corruptas, ineficaces, irresponsables, el bombardeo de latelevisión y el cine gringo, inglés y francés –no conozco mucho sobre lo quedicen alemanes, italianos y otros– que pintan a los policías como héroes,eficaces y aun envidiables –James Bond, Sherlock Homes, Hercule Poirot y todoslos polis y/o detectives gringos de películas y series televisivas como Harryel Sucio y demás– dejan un sustrato que hace creer que efectivamente laspolicías son eficaces. Bueno, sí lo son, hasta cierto punto, para resguardar elsistema dominante y a los que están arriba en él, pero nunca son tan eficacescomo pinta Orwell, al menos al inicio, a los sistemas represivos y de control(policías y métodos propagandísticos) o como nos los han pintado las leyendassobre la KGB, la Gestapo, los SS, la CIA, el FBI, la policía política deGobernación, Scotland Yard y demás aparatos semejantes. Es claro que la Gestapoy los SS no pudieron evitar el pensamiento y la actividad libre y soberana dequienes ayudaron a salvar judíos y mucho menos pudieron controlar a laresistencia francesa. La KGB y demás aparatos de control en la época soviéticaestalinista tampoco mataron ni pudieron controlar todo el pensamiento libre delos pueblos de la URSS. No es que pretenda defender a ninguno de esos monstruosde la represión, el control y el crimen, pero no veo caso de que se magnifiquenhasta pintarlos como todopoderosos. Una policía del pensamiento nunca podráhacer lo que el capitalismo ha logrado por otras vías. Eso es lo que quieroresaltar: cuando por la fuerza se quiere controlar el pensamiento, mucho gentese rebela, se opone o inventa miles de ingeniosas salidas. El control, aunquese llame totalitario, está en esos casos muy lejos de ser total. En cambioEuropa y más notablemente Estados Unidoshan logrado más control del pensamiento sin asustar con policías paravigilarlo; por el contrario, preconizando y aparentando libertad de pensamiento,pero con mucho más sutiles formas, han impuesto un pensamiento único yuniforme, aunque ni así han logrado suprimir los brotes de pensamientoindependiente y antagónico. Resulta pues, para mí, que 1984 es “el petate delmuerto” con el cual quieren asustarme y con en que solo logran, en todo caso,ocultar lo totalitario del sistema al que para nada toca Orwell. Aunque desdeluego algunos sí dan el salto y aplican lo narrado en 1984 como metáfora de lacultura “occidental”.