S?bado, 30 de agosto de 2008

      Como es lógico, ésta, que es la primer novela de Arturo y de la que confiesa que la escribió cuando todavía no sabía que más adelante iba a escribir novelas, no tiene el nivel de las escritas con posterioridad. El uso del lenguaje ya es muy bueno: Arturo llevaba unos 20 años escribiendo reportajes de guerra y el oficio de escribir está presente en todo el libro. La descripción de escenarios y el dibujo de personajes son excelentes. Aunque en el protagonista se realizan cambios vertiginosos éstos son perfectamente lógicos y congruentes con la personalidad del personaje central y con los acontecimientos que vive. Sin embargo algo no me funcionó muy bien; los acontecimientos se suceden tan aprisa, que el cambio así narrado resulta algo chocante. Cierto, lo acontecimientos no podían ir más despacio y el cambio es totalmente lógico, pero la narración parece tener un corte seguido de un desenlace abrupto. Yo no tengo ni idea de cómo resolver literariamente esa situación, pero Arturo, en los otros libros que de él he leído, no vuelve a repetir nada por el estilo.


     Lo más notable del libro es la visión de la guerra que presenta Pérez-Reverte, la pinta sin compasión alguna, pero sin odio, tal como la ve. Prácticamente es la misma visión, con resultados similares, cada vez más ricos, que la que pinta en muchas de sus novelas posteriores, desde la saga del Capitán Alatriste hasta El pintor de batallas. En ello encuentro gran consistencia, claridad, maestría. Uno de los mejores ángulos de Arturo que ya desde este libro aparece en toda su magnitud.


Publicado por mujermentirayel @ 18:52  | Ejercicios de ?l
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Domingo, 10 de agosto de 2008

De pronto me encontré que había leído tres libros y cuando pensé que sería bueno comentarlos en este blog me dije: ¿Vale la pena? ¿Verdaderamente son tres libros?

Bueno, sí son tres libros y aunque me de un poco de vergüenza porque dos son muy pequeños, voy a escribir algo sobre ellos. Dos son pequeños en número de hojas y tal vez para algunos su contenido no sea importante, ni entretenido, ni les diga nada. A mí me gustaron, y mucho, así es que voy a comentarlos en el orden en que los leí.

 

Héroes convocados. Paco IgnacioTaibo II. Ediciones B, byblos, México 2006.

     Desde siempre el modo de pensar y ver la vida ha coincidido entre el autor citado y yo. Aparte la escritura que él ha ejercido siempre y yo no, desde antes que lo conociera andábamos los dos batallando en cosas similares. Sin que yo supiera de su existencia, participamos en el movimiento estudiantil mexicano de 1968 y ambos fuimos alejados de él abruptamente. Posteriormente, sin ningún contacto o cercanía, trabajamos con movimientos sindicales y/o populares. Hace ya tiempo que soy aficionado a sus escritos, tanto de ficción como novela histórica, los biográficos y los propiamente históricos. Eso explica que los dos libros que acabo de leer me hayan gustado.

     El primero que leí es el que nombro arriba: Héroes convocados. El autor lo llama en un apéndice “novela cortísima”. Es total ficción y posiblemente el libro con el tema más fantasioso que haya leído. Paco afirma haberlo escrito en 1969 y después de dormir en un cajón (o tal vez mientras dormía) haberlo reescrito tres veces recordando ese año, que fue para muchos, entre ellos yo, el año en que más amarga nos supo la derrota de la batalla del 68. Para alumbrar aunque sea un poco tanta oscuridad y la cruda de las luchas callejeras, Paco construye un personaje que convoca a sus héroes literarios a una rebelión contra el gobierno. Así, por caminos insospechados llegan al Distrito Federal Sherlock Holmes, Yánez de Gomara, Sandokan, los Mau Mau, Dick Turpin, Wyatt Earp, Doc Holliday, algunos héroes más y hasta los tres mosqueteros (bueno, los cuatro). Con su peculiar estilo desenfadado y con recursos literarios muy de él, Paco Ignacio resuelve la situación en forma para mí totalmente aceptable, hasta elegante, me atrevo a escribir. Finales más fantasiosos le he leído, que me han encantado por absurdos y porque, a pesar de ello, son posibles en un lugar como la ciudad de México.

     La lectura fue un salto mortal entre la literatura inglesa de Doris Lessing y para mí la tan querida y cercana literatura de Paco: brinco de espaldas con dos vueltas inversas ( o como se describa un salto difícil) con una caída placentera: un verdadero descanso después de  las exigencias de las letras de Doris.

 

      Acabada la lectura de Héroes convocados regresé el ejemplar el estante de mi hijo y al hacerlo me topé con otro trabajo de Paco Ignacio Taibo II que aún no había leído: “El capitán orejón ese” (Ediciones B, México 2007)  texto de investigación histórica que le encargó al autor el gobierno mexicano y que posteriormente el secretario de Educación Pública, el seño Ernesto Zedillo, luego Presidente de México, lo vetó, haciendo que el original durmiera en un cajón hasta que Paco lo rescató y logró que se publicara. El escrito es un librito, casi un folleto, con la “biografía heterodoxa” (así la llama Paco varias veces en el cuerpo de la obra) de Mariano Escobedo, quien poco después de la mitad del siglo XIX comandó el sitio de Querétaro que terminó con la captura y posterior fusilamiento del emperador Maximiliano de Habsburgo.

     El libro no es una novela sino una “biografía narrativa” como Paco subtitula a una importante obra histórica que publicó hace poco sobre Pancho Villa.

      Es notable que habiendo PITII declarado al inicio del libro que “Mariano Escobedo me cae muy bien”, en el final del libro Paco cuente cómo Mariano termina su vida sirviendo y alabando al general Porfirio Díaz, a quien combatió con cuando éste se rebeló contra el gobierno legítimo de Sebastián Lerdo de Tejada. Biografía heterodoxa donde Paco afirma, y obra en consecuencia, que no va plegarse a ninguna de las leyendas que han rodeado el final de Mariano Escobedo y que escribirá lo que ha encontrado sin por eso dejar de admirar al soldado y a la persona de quien escribe la biografía. La narración es amena y sencilla de leer. Como todas las obras de Paco Ignacio me gustó ¡Sí!, ya sé, en estos comentarios no debe decirse si lo leído gustó o no, si no hacer un análisis objetivo … pero yo no soy un crítico literario ni quiero serlo. Solamente escribo lo que siento y veo. Por eso me atrevo a transcribir un párrafo textual:  “¿Y cómo no vamos a quererte?, si todavía podemos ver el acueducto de Querétaro como tú lo viste, y todavía te vemos sobre el caballo blanco, griseando en el amanecer, con el que te plantaste ante Maximiliano cuando se te trabaron las palabras para pedirle la rendición y la espada. […] Pero te moriste mal […] Por eso nos entra la tristeza al pensarte, al ver cómo abandonaste este país que entendiste tan mal y por el que, sin embargo, combatiste tan bien con las armas” (El capitán orejón ese. Ediciones B, México 2007, pág. 94)

 

     El tercer libro que acabo de leer es de un gran escritor. Aunque tenga razón Javier Cercas cuando en “Los soldados de Salamina” afirma que no se sabe bien cuál es la diferencia entre un buen escritor y un gran escritor, no creo que alguien diga que Alejo Carpentier no es de los grandes. Desde hace mucho vegetaba en mi librero una edición de “El reino de este mundo” (Biblioteca breve de bolsillo, Seix Barral, 1978). Vagaba en mi conciencia una sombra: la suposición que ya lo había leído y no me había gustado. Hace poco mi esposa me regaló un ejemplar de la misma obra en una edición física hermosa (Círculo de lectores, Edinal Ltda., Bogotá, Colombia). Al terminar El capitán orejón ese, no teniendo más libros sin leer a la mano tomé El reino de este mundo y me atrapó. Literatura culta, la de Alejo. Escrito, como los otros libros que he leído de él, con un lenguaje complejo y cuidado, con palabras que obligan al uso del diccionario, que por cierto yo me salto, pues aunque el significado de la palabra no se capte, el sentido general de lo leído queda claro. Conforme avanzaba en la lectura, el supuesto de haber leído el libro se hacía cada vez más difuso, mientras que la idea de que no me había gustado se convertía en una molestia creciente: ¿cómo era posible que ese libro no me hubiera gustado? Dejo a un lado las afirmaciones que es, posiblemente, el libro que inauguró el “realismo mágico” o al menos “lo real maravilloso”. No es el mundo alucinante que Alejo describe con maestría lo que a nosotros, los latinoamericanos, puede admirarnos: lo vivimos día tras día y lo hemos leído constantemente en nuestros escritores más queridos, dentro del realismo mágico y en los escritos que no siguen ese estilo. Lo admirable en El reino de este mundo es cómo Alejo Carpentier, a través de una ficción que bien puede haber sido realidad en cualquier país caribeño o aledaño, narra la realidad hiriente de los movimientos de liberación americanos repetidos a todo lo largo del continente, del río Bravo hacia el sur, donde casi todos los intentos de liberación social regresan con el tiempo a otra etapa de opresión. Pero Alejo deja también claro que hay individuos que a pesar de ello logran liberarse en gran medida y, sobre todo, no desaparecen nunca las ansias generales de liberación y los impulsos para lograrla.

Añadiré, en honor al blog “senocri.blogcindario.com”, que aunque lo narrado acontece en una colonia francesa americana y en el mismo territorio inmediatamente después de liberado, los protagonistas son casi todos negros, muchos de ellos fuertemente ligados a sus países africanos de origen y ligados no sólo por el color de la piel, si no , lo que es más importante, por la cultura que de allá heredaron, cultura tal vez no bien comprendida ni narrada por Alejo, no sabría decirlo, pero bien reflejada en el resultado caribeño, mezcla de lo africano, francés, español, indígena y no sé qué más.


Publicado por mujermentirayel @ 8:48  | Ejercicios de ?l
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