miércoles, 27 de junio de 2007
(Este es el cuento corregido y terminado)

¡Bah!, ¡cómo me trae recuerdos esta foto de mi tatarabuelo! Lástima, yo no lo conocí, pero debe haber sido bien chingón. Según mi abuela debería ser muy famoso por esta foto del tal Casasola, aunque no se reconozca bien. Pero la fama le valía madres. Su orgullo estaba en otro lado. Cuando hace un año le enseñé al abuelo el cuadro que me encontré en el baúl de los tiliches y le pregunté quiénes eran las personas retratadas, me dijo:
- Es tu tatarabuelo y dos mujeres que quién sabe quiénes eran. Pero recuerdo muy bien lo que el viejo me dijo de la foto, cuando allá, estando yo en la universidad, le pregunté al respecto :"Yo iba oyendo lo que platicaban esas dos. No creían que fuera a estallar la huelga". Comenté no sé por qué: "Pero abuelo, según la foto tú también andabas de lagartijo". "No, muchacho, era el uniforme." Y aunque casi tenía noventa años, añadió con una sonrisa maliciosa: "Yo era como tu amigo, el de la ruta que tomas para ir a la UNAM. Ese que me dices que lleva su camión todos los días para que se lo pinten. Al igual que ahora, aquello fue una fiesta. Vivíamos en el contraste, pero sentíamos la vida y la disfrutábamos cuanto podíamos. Recuerdo ese día, después de la foto, al iniciar la huelga, nos burlamos de la gendarmería hasta que nos cansamos, como ustedes de los granaderos, y nos fuimos a dormir un rato para después continuar las guardias en medio de una velada popular, tomando un café bien cargado y caliente y hasta comiendo uno que otro buñuelo de los que hacían nuestras abuelas."
- Esa plática se me quedó muy grabada -añadió mi abuelo.- Todavía imagino al viejo, rechoncho, azuzando a los gendarmes y obligándolos a las rabietas en medio del jolgorio popular, mientras sus dos únicas pasajeras de aquel día huían espantadas a sus elegantes casas de la colonia Roma. Del mismo modo, recuerdo lo que gozamos aquellos días en que yo era estudiante, ya viejón y con hijos, y lo pleno de vida que me sentí junto a mis camaradas de diez y ocho o veinte años, pintando en los camiones las frases chuscas que se le ocurrían al Pancho constantemente, o a cualquiera. Cierto, luego vinieron las derrotas, tanto en tiempo de mi abuelo como en el sesenta y ocho. Pero habemos muchos que seguimos alertas y pasando la tradición de las luchas populares. Y mira si no, en medio de la prohibición de tus padres y de su miedo, sales entusiasmado a tus diez y siete años a defender a los pobladores de Atenco, con una foto vieja en tu mochila. Ya no hay tranvías, tampoco pintas en los camiones, pero todavía hay quien vive al calor de las luchas callejeras.
Después de aquella plática con el abuelo, salí con mis amigos de la prepa rumbo a Texcoco. Nos indignaba que hubieran golpeado a los pobladores de Atenco en aquella forma, pero a mí me preocupaba más ir sentado en el camión junto a Lucero. Dice al abuelo que como ese primer enamoramiento ya no hay otro ¿Qué me hubiera pasado si no me voy con ella? Nos quedamos haciéndonos arrumacos en una esquina y eso nos salvó de la golpiza, pero no de que este año me cambiara la vida, igual que le cambió al tatarabuelo después de aquella foto que le tomó Casasola; igual que le cambió al abuelo tras de andar pintando camiones en el sesenta y ocho. Igual que le pasará a mi nieto después de no sé qué.
¿Será cierto, como dice mi papá, que esas luchas populares sólo sirven para hacer y deshacer parejas? Cuando la huelga del 28, el tatarabuelo estaba ya casado, y con hijos. En el 68 mi papá tenía cinco años y él nunca ha estado en una lucha popular. Yo quiero mucho a Lucero, pero ¿quién sabrá si me voy a casar con ella?
Ahora voy rumbo a Oaxaca. El padre de Lucero está desaparecido ¿Qué podré hacer yo con tan sólo diez y ocho años? Lucero podrá consolar a su mamá y apoyarla como ya lo está haciendo ¿Yo qué haré? ¡Al menos verla!
Me costó trabaja sacar el permiso de mis padres, y más el dinero, para este viaje según eso "de vacaciones". Si no es por el abuelo nomás no l'hago. Voy a lo desconocido, y con miedo, pero el fantasma de aquel tranviario, con apariencia tan inocente en la foto que me traje en mi mochila, me anima a seguir viajando al encuentro de Lucero y de no se qué más, en lugar de quedarme aplatanado frente a la televisión.
Publicado por Desconocido @ 17:21  | Ejercicios de él
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martes, 26 de junio de 2007
Ejercicio: Una fotografía tomada por Casasola en 1928, donde se ve a dos mujeres -madre e hija probablemente, por las edades aparentes- solas, viajando en un tranvía conducido por un operador regordete muy bien uniformado, de pie ante los controles, un paso delante de las dos mujeres. Tomando como arranque la fotografía hay que empezar un cuento -cuento, no simple minificción- que no termine, para que los lectores opinen sobre él y marquen a los concursantes nuevas rutas para el escrito. Posteriormente, antes del miércoles 27 de junio a las seis de la tarde, los concursantes deberán subir al blog el cuento terminado, tomando de sus lectores las consideraciones que crean pertinentes.


- Todavía recuerdo lo que platicaban esta dos. No creían que fuera a estallar la huelga.
- Pero abuelo, te ves muy elegante
- No, muchacho, era el uniforme. Yo era como tu amigo, el de la ruta que tomas diario para ir a tu escuela. Ese que me dices que lleva su camión todos los días para que se lo pinten. Al igual que ahora, aquello fue una fiesta. Vivíamos en el contraste, pero sentíamos la vida y la disfrutábamos cuanto podíamos. Recuerdo ese día, después de la foto, al iniciar la huelega, nos burlamos de la gendarmería hasta que nos cansamos y nos fuimos dormir un rato para después continuar las guardias en medio de una fiesta popular, sazonada con café bien calientito y hasta con uno que otro buñuelo de los que hacían las abuelitas.
Esa plática se me quedó muy grabada. Todavía imagino al abuelo, rechoncho, azuzando a los gendarmes y obligándolos a las rabietas en medio del jolgorio popular, mientras sus dos únicas pasajeras de aquel día huían espantadas a sus elegantes casas de la colonia Roma. Pero también recuerdo lo que gozamos y lo pleno de vida que nos sentimos, pintando en los camiones las frases chuscas que se le ocurrían al Pancho constantemente.
Cierto, luego vinieron las derrotas, tanto en tiempo del abuelo como en el sesenta y ocho. Pero habemos muchos que seguimos alertas y pasando la tradición de las luchas populares. Y mira si no, en medio de la prohibición de tus padres y de su miedo, sales entusiasmado a tus diez y siete años a defender a los pobladores de Atenco. Ya no hay tranvías, tampoco pintas en los camiones, pero todavía hay quien vive al calor de las luchas callejeras.
Hace un año, después de aquella plática con el abuelo, salí con mis amigos de la prepa rumbo a Texcoco. Nos indignaba que hubieran golpeado a los pobladores de Atenco en aquella forma, pero a mí me preocupaba más ir sentado en el camión junto a Lucero. Dice al abuelo que como ese primer enamoramiento ya no hay otro ¿Qué me hubiera pasado si no me voy con ella? Nos quedamos acurrucados en una esquina y eso nos salvó de la golpiza, pero no de que este año nos cambiara la vida, igual que le cambió al tatarabuelo después de aquella foto que le tomó Casasola; igual que le cambió al abuelo tras de andar pintando camiones en el sesenta y ocho; igual que le pasará a mi nieto después de no sé qué.
¿Será cierto, como dice mi papá, que esas luchas populares sólo sirven para hacer y deshacer parejas? ¿De qué se queja, si conoció a mamá en una de esas? Caramba, hay mucho que contar ¿Podré dejar algo interesante a los hijos de mis hijos?
Publicado por Desconocido @ 7:07  | Ejercicios de él
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viernes, 22 de junio de 2007
Un legionario romano destacado en Judea poco después del año 30 d. C. vigila el camino que conecta a la villa de Gadara con su cementerio. Un día presencia un exorcismo efectuado por un joven rabino errante. La versión más compleja de esa historia viene en el Evangelio de Marcos (Mr 5: 1-20). Describe, desde el punto de vista del legionario, al endemoniado de Gadara y su curación en un máximo de 1, 000 caracteres incluyendo espacios.

- He, he, he - la risa alegre de Tarquio saltó en medio del estruendo de cientos de puercos que corrían enloquecidos hacia un lago y se precipitaban en él.
- ¿De qué se ríe, centurión? Lo que pasa es una tragedia. Vea la pérdida de los dueños.
- ¡No importa!, los dueños no son romanos y lo que hacen el loco y el joven que lo sigue no tiene nada que ver con nosotros.
- Pero hay que detener al loco que azuza a los animales por culpa del rabino que lo sigue.
- Tranquilo, legionario, el que persigue al loco no es rabino, aunque también debe estar loco. O por ser judío no quiere a los puercos. Pero quién sabe qué gritan los dos, con los chillidos de los animales no se les entiende nada.
- Oiga, centurión, detenga a esos dos. Están matando a mis dos mil puercos ¿Quién me los va a pagar?
- No exagere. Eran muchos puercos, pero no llegaban ni a quinientos. Además poner orden en eso no nos toca a los romanos. Vaya y pida ayuda a sus autoridades. Y no me esté molestando, que ya es hora de mi comida.
Publicado por Desconocido @ 6:02  | Ejercicios de él
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miércoles, 20 de junio de 2007
Este ejercicio consiste en imaginar a un mismo personaje (puedes imaginarlo como desees) en tres momentos de su vida, muy separados entre sí. Por ejemplo, en su infancia, a los treinta años y a los setenta. Luego se debe imaginar la opinión que tendría el personaje, en cada uno de esos tres momentos, sobre un mismo asunto, y escribir las tres opiniones en otros tantos parlamentos, de hasta 200 caracteres incluyendo espacios cada uno. Las opiniones, desde luego, deben ser diferentes entre sí, y los parlamentos deben sonar acordes con el desarrollo, el pensamiento y la edad de quien habla en cada uno de ellos.


- Córrale a su casa, pinche chamaco, antes de que lo maten con tanta bala.
- Cabrones, mataron a mi tata y ¿quiere que me vaya pa' mi casa? ¡Lo que llaman la bola no sirve pa' nada! Bola de asesinos.
***

- Coronel, ¡el candidato va a ser don Manuel!
- Le decía, capitán, ahora sí la revolución nos hará justicia. Mi padre murió como héroe cuando yo tenía trece años ¡Me costó mucho llegar a dónde estoy!
***

"Chingada madre, esos chamacos revoltosos no saben que la revolución ya dio lo que podía. Son universitarios ¡Métanse a sus salones en vez de andarle gritando mentadas al presidente!"
Publicado por Desconocido @ 6:22  | Ejercicios de él
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lunes, 18 de junio de 2007
"X" toma por equivocación una maleta igual a la suya, y cuando la abre se da cuenta por su contenido de que pertenece a alguien más. A través del examen de la ropa y los demás objetos ante su vista, "X" trata de descubrir las características de esa otra persona, a la que desconoce. La maleta no tiene etiqueta que la identifique.

Elabora una narración (puede comenzar en el momento en que "X" abre la maleta) donde "X" observe y dilucide quién es el dueño de dicha maleta. Extensión: 1000 caracteres incluyendo espacios.


El equipaje de mi vida fue de pronto cambiado por otro, guardado en un baúl diferente.
En medio de una fiebre de cuarenta grados, empecé a examinar el contenido de la valija. La abrí y rodó un costal lleno de cocos arrastrando la estola de Leticia Nazareno; enredado en el gancho de Sietesoles aparecieron las cuerdas del clavicordio de Domenico Scarlta; los rayos en la bolsa de una santa cegaron a mafiosos, políticos y policías; el bastón de un tal Esteban Trueba removió las plumas de un señor muy viejo mientras los lentes oscuros de una mujer que se quedó ciega fueron recogidos por un enano que cuidaba a una anciana de corazón de hielo. En confuso desfile aparecieron postales firmadas con margaritas, carretas con papeles creídas tesoros nacionales, fotografías de Patricio Aragonés como Padre de la Patria, la piel de un perro llamado Barrabás y un sinfín de curiosidades cuya lista no cabría en mil golpes de teclado.
El alucinado dueño del baúl no puede ser otro que un fanático que no sabe leer y sin embargo quiere aprender a escribir.
Publicado por Desconocido @ 7:05  | Ejercicios de él
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viernes, 15 de junio de 2007
El pasado mes de abril, Keith Richards declaró a la prensa sensacionalista británica que la sustancia más extraña que había inhalado en su vida eran las cenizas de su padre. Imagina este cambio en la historia: el que inhala las cenizas de su padre no es el guitarrista de los Rolling Stones, sino un aborigen australiano - yo investigaría sobre el tema - y delinea su experiencia interior en un párrafo de 1000 caracteres incluyendo espacios.

El inglés, desde un escalón supuestamente superior, preguntó al viejo, originario de los desiertos australianos:
- ¿Ustedes saben lo que es un padre?
El aborigen sonrió como la Monalisa - sin saber que existiera - y pensó algo así: "Este cabrón, pendejo, ¿sabrá con certeza si el que supone su padre lo es realmente?" pero contestó "sí".
- ¿Qué hacen cuando se muere?- dijo el inglés.
El australiano se quedó contemplando su desierto. Entrecerró los ojos, recompuso su cara de piedra, pero tras dos segundos de tristeza sonrió casi imperceptiblemente. Su cerebro, en su idioma y acorde a su cultura, produjo un pensamiento parecido a éste: " Pues depende, güey, si trató bien al hijo, si lo trató mal o simplemente si ni siquiera lo trató. Aunque de lejos parezca que todos hacemos lo mismo."
Después tomó maquinalmente un poco de tierra del desierto, se tocó la nariz porque tenía comezón y sorbió los mocos que siempre le habían molestado cuando escurrían por su bigote, ahora canoso y ensortijado.
Publicado por Desconocido @ 6:23  | Ejercicios de él
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jueves, 14 de junio de 2007
Tema libre. Al menos una vez un personaje desea algo, uno fracasa en algo, uno triunfa en algo, uno enferma o muere, uno recibe un mensaje. Lo que sucede puede pasarle al mismo o a varios indistintamente. Nadie dice una palabra. 1500 caracteres máximo.

* Un salón de la nobleza española. Principios del siglo XVII. Una hermosa noble de mediana edad y su dama de compañía. Están en una fiesta (se ven nobles bailando o se oye la música). La dama entrega dos billetes a la señora que duda entre ambos. Finalmente, apartándose, responde por escrito a las dos notas y envía a su dama a entregar los avisos.

* La señora pasea por una alameda. Se acercan dos jóvenes cortesanos. Ambos quieren abordar a la señora; se atraviesan, se estorban, se empujan. Finalmente se golpean, se retan y acuerdan un duelo. Consiguen padrinos y se baten a espada. Uno muere, el otro queda mutilado (pierde una mano o una oreja o un dedo al menos)

* La señora pasea por la alameda. Por el estado de la misma se ve que han pasado al menos seis meses. El joven mutilado aparece por el lado contrario al que ocupa la señora y se acerca lentamente, con clara intensión de abordarla, pero en forma disimulada. Observa que la señora llama vivamente a un joven y le da un billete. El mutilado se detiene, en tanto el agraciado con los requerimientos femeninos regresa tras leer el papel sonriendo con amplitud y se aleja dando el brazo a la señora (o subiéndose en un carruaje, si los productores tienen recursos y gusto para tales adornos)
Publicado por Desconocido @ 6:55  | Ejercicios de él
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miércoles, 13 de junio de 2007
Desde la ventana del piso veinte de un hospital, se aprecia la vista de la ciudad enorme. Sus límites se pierden en la distancia. Esta ciudad enorme, al revés que la vida, parece no tener límites. El dia está nublado o acaso sólo es la contaminación habitual. Un hombre, solo, frente a la ventana. Veinte pisos abajo, se adivina la gente respirando. Respirando sin saber por cuánto tiempo más.
Publicado por Desconocido @ 20:41
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Nací en un hospital en cuyas salas de espera había hombres presos (grilletes en sus tobillos), mujeres heridas a cuchilladas, padres que donaban sangre. Seguro las enfermeras escuchaban a José Alfredo en la radio.
A los dos años, cuando me salieron los dientes y empecé a hablar, también me rompí una clavícula, aguanté las lágrimas del primer dia de clases y odié la escuela porque me pedían estar quieta y con los brazos cruzados.
Cuando tenia seis años, descubrí los secretos de las palabras. Recuerdo a detalle cuando unas letras se movieron, hicieron una danza, se ordenaron y fueron llenas de sentido. Gato, me dijeron.
El dia de mi menarquia, en casa hubo pasteles. Mis hermanos preguntaron porqué. Mis padres nunca me dieron la charla informativa sobre el particular; prefirieron que los escritores del boom me pusieran al tanto. Les salió bien.
A los dieciséis me enamoré, nunca otra vez como entonces. Poco después salí a salvar el mundo. Aprendí que Supermán está muy bien para los cómics. También aprendí a qué huele la ropa tras muchas horas en una cocina de pueblo, a qué sabe el queso de cabra fresco y la leche tibia con canela.
En los últimos años me fugué de una universidad, volví a casa de mis padres, tomé unas tres o cuatro decisiones, viaje siete horas diarias durante un año y medio, viví en una casa de nueve mujeres, escribí, bailé, amé a desconocidos, conocí la belleza gélida de París. Mi vida podría ser cualquier otra, pero es ésta, como éstos son mis mil quinientos golpes.
Publicado por Desconocido @ 20:16  | Ejercicios de la mujer
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(Al estilo de los comentarios o pretendidas sinopsis en cuarta de forros de muchos libros modernos)

Un cuñado de don Lupe ve cómo y quién lo mata. El niño, de doce años, iba a visitar a su hermana el día de tal acontecimiento. Le da tanto miedo que regresa a su rancho y no cuenta nada . Tiempo después se entera que Juvencio también mató a su hermana y oye a un testigo narrar cómo lo hizo. Para vengar las muertes se hace soldado y llega a ser sargento. Es el sargento que no quiere saber nada del preso, según dice Justino. Antes de que el coronel hable con Juvencio, el sargento, en un monólogo interior, recuerda la muerte de don Lupe y de la hermana. Ahí se sabe quién involucró al coronel.
Publicado por Desconocido @ 0:35  | Ejercicios de él
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Escribir la sinopsis de un posible agregado al cuento "Diles que no me maten" de Juan Rulfo: se hará el resumen de lo que se trataría en él, incluyendo de quién sería el punto de vista en esa nueva parte de la historia. La extensión de la sinopsis puede ser de hasta 600 caracteres incluyendo espacios.
Publicado por Desconocido @ 0:29  | Reglas del juego
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martes, 12 de junio de 2007
Virtual es este blog en el que escribo
Cual loco que en el aire se apoyara
Sabiendo que si acaso galopara
Cabalgo en internet sin un estribo.

Ya sé que se produce sin recibo,
La página que subo ¿quién la ampara?
Si se pierde en la red no se repara
Y no se guarda más en un archivo

Escribo pues en este gran desierto
Entre las brumas de las ondas frías
Ante un futuro de lo más incierto

Pero sin olvidar las fantasías,
Con una pluma y un pensar abierto
Para mostrar así mis jerarquías
Publicado por Desconocido @ 20:26  | Ejercicios de él
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Después de leer nueve entradas sobre el mismo cuadro decidí hacer trampa nuevamente. Terminé mi primer intento de minificción, que debía haber sido el único que publicara. Desde luego, si estuviera realmente en el concurso la oportunidad de publicar este segundo intento no hubiera existido.

Me la encontré en el cuaderno de mi hijo. En el que tomé sin decirle nada, para ir anotando lo que haga falta en este viaje a ningún lado. En la foto se ve que los retratados son de dinero y la casa está bonita, me imagino que como todas las de Nueva York, según dice abajo, aunque no sea moderna. Pero se ve claro que las dos gentes del retrato son las que están presas y no yo aunque haya sido yo el que maté a ese cabrón.
Están bien vestidos, pero metidos cada uno dentro de su cuerpo. Ni se ven uno a otro. No hay por dónde salir, y si hay la puerta está cerrada. Están solos y apañados. Veo la foto mientras descanso y me doy cuenta que por eso no me voy al otro lado, porque yo, aunque esté solo y no tenga nada, sentado bajo este árbol veo el mundo hasta donde me alcanzan los ojos. Aquellas nubes del fondo deben estar sobre el mar. Todo es verde, como algunos dicen que es la esperanza. Como la esperanza que tengo que no me encuentren en estas tierras huastecas, que hacia adelante llegan el mar y hacia atrás suben al desierto de Matehuala donde nací y maté al mancorneador de mi mujer. Y si no la maté a ella tan sólo fue por los dos güerquillos. Ellos no tienen la culpa.
Publicado por Desconocido @ 10:47  | Ejercicios de él
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"Debo estar loco. Más de cuatro horas viendo el mismo periódico. Alcanzaré mi realización personal sólo si duplico mis ingresos. Mi actual ocupación como corredor de bolsa ya no da para más ¿Qué busco en este papel? Todo lo relativo a la bolsa lo he visto más de diez veces. Ya no leo. No sé por qué vuelvo y vuelvo a las mismas hojas. Las noticias no tienen importancia ¡Esa nota de piano que resuena en mis oídos, la misma, la misma, siempre la misma! ¡Es más recurrente que mi obsesión por las acciones, que a esta hora ya no valen lo mismo, ni se mueven igual! ¿Por qué Emily no deja de aporrear rítmica e ininterrumpidamente la misma tecla?"
"Estoy presa en este cuarto. ¿Para que quiero el piano? ¿A qué hora se me ocurrió casarme con Patrick? Debe estar loco. Yo también ¿De qué me sirve ser bonita? Si, si, si, si, sólo si. Aunque diga si, la nota suena falsa. Patrick no deja de darle vueltas al periódico. No creo que esté leyendo nada. Gana bien, me viste bien. Si, si, si. Sí, mañana le acepto a Natalie probar alguna de sus drogas, al menos la mariguana. Quien quite y no me aburra tanto."
Los universos separados así son, aunque estén presos en el mismo espacio.
Publicado por Desconocido @ 5:20  | Ejercicios de él
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viernes, 08 de junio de 2007
Ya que el jurado de Caza de Letras parece que se ha tomado un merecido descanso y ha dejado a los concursantes hacer lo propio, este pirata hará trampa y repetirá el ejercicio 7, sobre la confusión chejoviana.

Te lanzan una bola de papel. Alguien te está pidiendo que le soples. ¡Qué tal si el profe te descubre! Pero si no colaboras te irá muy mal.
Cuando el maestro no te ve recoges el papel y deshaces la bola procurando no hacer ruido ¡Qué susto! La hoja dice: "Pinche gay de esta no te salbas Te espero a la salida en la tienda de donPepe. si no yegas mañana te cojemos en la parada del camión".
Las ecuaciones del examen se borran ante tus ojos. Por primera vez vas a reprobar matemáticas. Entregas las hojas casi en blanco. En las otras materias no tomas apuntes, ni sabes de qué tratan. Durante el recreo te quedas sentado en un rincón. Conforme se acerca la hora de la salida tu angustia crece al infinito. No lloras porque en segundo de secundaria es mortal hacerlo frente a todos.
Sales de la escuela como autómata. Las dos cuadras hasta la tienda de don Pepe te parecen larguísimas. Doblas la esquina y te topas con el bruto de Jaime con la boca sangrando. Roy, el Chulis, le ganó pronto.
Publicado por Desconocido @ 9:25  | Ejercicios de él
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El ejercicio no cumple todavía con lo solicitado, pero al menos se modifica para hacerlo un poco más creíble.

-No, no, Plutarco ¿Cómo vas a poner "mate al general Mújica"? Disimula.
-A ver, Gomitos, escriba que desaparezca a Mújica.
-Tampoco, Plutarco. Que ponga simplemente "mata al preso".
-Está bien, Álvaro, que sea como se dijo.
-Por fin, ¿qué pongo en el telegrama, señor presidente?
-Ponga usted que desaparezca a Mújica.
-No, que mate al preso, para que quede bien claro.
-¿A quién le hago caso, señor presidente?
-Al señor secretario de guerra.
-Ande Gomitos, escriba como dijo don Alvaro. Y apúrese porque si no Lázaro nos trae a ese rebelde hasta acá.
El ingeniero Raúl Gómez, nieto de don Pepe Gómez, aseguraba que éste así contaba el episodio, añadiendo que el telegrama que él redactó decía: "desaparezca al preso". Lázaro Cárdenas recibió el mensaje y dejó escapar a su maestro y amigo, que efectivamente desapareció por algún tiempo. Don Pepe afirmaba que él se salvó de que lo mataran por que en la discusión entre Alvaro, Plutarco y Lázaro nadie preguntó quién había escrito el mensaje.
Publicado por Desconocido @ 9:18  | Ejercicios de él
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martes, 05 de junio de 2007
-Plutarco ¿Cómo vas a poner "mate al general Mújica"? Nos comprometería.
-A ver, Gomitos, escriba que desaparezca a Mújica.
-Tampoco, Plutarco. Que ponga simplemente "mate al preso".
-Está bien, Álvaro, que sea como se dijo.
-Por fin, ¿qué pongo en el telegrama, señor presidente?
-Ponga usted que desaparezca a Mújica.
-No, que mate al preso, para que quede bien claro.
-¿A quién le hago caso, señor presidente?
-Al señor secretario de guerra.
-Ande Gomitos, escriba como dijo don Alvaro. Corra al telégrafo porque si no Lázaro nos trae a ese rebelde hasta acá.
Eso contaba mi abuelo, asegurando que con sólo doce años aquel día le boleaba las botas al presidente Álvaro Obregón. Añadía que el telegrama finalmente ordenó "desaparezca al preso". En el ferrocarril que comandaba, Lázaro Cárdenas recibió el mensaje y dejó escapar a su maestro y amigo, que efectivamente desapareció por algún tiempo. Lo que dice mi abuelo debe ser cierto, porque la huida de Mújica es rigurosamente histórica.
Publicado por Desconocido @ 6:53  | Ejercicios de él
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lunes, 04 de junio de 2007
El equívoco es la base de cuentos como "El beso" de Chejov (lo puedes encontrar en internet) o la novela Ciudad de cristal de Paul Auster. Elabora una minificción en donde el suceso central sea el equívoco (una llamada, una carta, etcétera, que no estaban dirigidos al personaje). Debe llevar título. Extensión máxima de 1000 caracteres incluyendo espacios.
Publicado por Desconocido @ 6:22  | Reglas del juego
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El ejercicio propuesto por CDL dice: "El pastiche -la imitación deliberada de un estilo, para entender cómo funciona- es un excelente ejercicio literario, siempre y cuando no se convierta en la única forma de escribir de quien lo practica.
La repentina de fin de semana es la siguiente: "pastichear" a Borges, redactando un breve artículo de la famosa (e inexistente) Enciclopedia de Tlön. No más de 400 caracteres incluyendo espacios: puede ser la entrada de algo muy específico o poco importante. Si no saben cuál es la Enciclopedia de Tlön, lean el primer cuento de Ficciones (1944).


Fui convocado a un concurso de escritores noveles. Las bases dicen que ganará quien mejor escriba y no quién mejor conozca a un determinado literato. Entiendo que para mostrar las cualidades de escritor, los participantes tengamos que imitar el estilo de alguno importante, pero nunca podré hacerlo de alguien que solo he leído pocas veces y hace tiempo. Por tanto intentaré imitar el estilo de otro escritor a quién he leído más.

Al obrero Juan Ruiz le decían Superratón desde que había matado tres gatos a pedradas durante un descanso para la comida. El capataz Labio Fino odiaba a Superratón porque éste lo había descubierto besuqueándose en le baño de mujeres con una secretaria feísima y había corrido el rumor. Labio Fino maltrataba a Juan constantemente, hasta el día en que recibió una pedrada en la rodilla, cuando el Superratón intentaba matar al cuarto gato de su colección. Durante las investigaciones todos los obreros juraron que el capataz salió al patio sin ser visto de antemano.

En honor a PITII
Publicado por Desconocido @ 6:04  | Ejercicios de él
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Termina la escena escrita en cursiva usando no más 600 caracteres incluyendo espacios.

Jorge Luis Borges visitó la tumba de Edgar Allan Poe en Baltimore a finales de los años ochenta. Hacía un viento helado, como siempre en ese puerto. Antes de subirse al coche que lo llevaría a la Universidad de Johns Hopkins, le hicieron una entrevista de banqueta. Le preguntaron qué sensación le había producido estar frente a la tumba del inventor de su género dilecto. Respondió: "Indudablemente sentí algo".
Poco después, un alumno de 15 años escribió en el periódico estudiantil de su escuela el siguiente relato, perdido entre otras noticias breves:
"Hace días se presentó en nuestra ciudad un monstruo de la literatura universal, el argentino Jorge Luis Borges. Vino a visitar la tumba del enorme Edgar Alan Poe. Cuando Borges ya se iba, algún periodista le preguntó: "Ya que Edgar era tan admirado por usted ¿qué sintió ante su tumba?" El escritor latino dio una respuesta muy sencilla pues dijo "indudablemente sentí algo", con lo que no dijo nada, y subió a su coche ausentándose sin pena ni gloria."
Publicado por Desconocido @ 5:54  | Ejercicios de él
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