Desde la ventana del piso veinte de un hospital, se aprecia la vista de la ciudad enorme. Sus límites se pierden en la distancia. Esta ciudad enorme, al revés que la vida, parece no tener límites. El dia está nublado o acaso sólo es la contaminación habitual. Un hombre, solo, frente a la ventana. Veinte pisos abajo, se adivina la gente respirando. Respirando sin saber por cuánto tiempo más.