El ejercicio no cumple todavía con lo solicitado, pero al menos se modifica para hacerlo un poco más creíble.
-No, no, Plutarco ¿Cómo vas a poner "mate al general Mújica"? Disimula.
-A ver, Gomitos, escriba que desaparezca a Mújica.
-Tampoco, Plutarco. Que ponga simplemente "mata al preso".
-Está bien, Álvaro, que sea como se dijo.
-Por fin, ¿qué pongo en el telegrama, señor presidente?
-Ponga usted que desaparezca a Mújica.
-No, que mate al preso, para que quede bien claro.
-¿A quién le hago caso, señor presidente?
-Al señor secretario de guerra.
-Ande Gomitos, escriba como dijo don Alvaro. Y apúrese porque si no Lázaro nos trae a ese rebelde hasta acá.
El ingeniero Raúl Gómez, nieto de don Pepe Gómez, aseguraba que éste así contaba el episodio, añadiendo que el telegrama que él redactó decía: "desaparezca al preso". Lázaro Cárdenas recibió el mensaje y dejó escapar a su maestro y amigo, que efectivamente desapareció por algún tiempo. Don Pepe afirmaba que él se salvó de que lo mataran por que en la discusión entre Alvaro, Plutarco y Lázaro nadie preguntó quién había escrito el mensaje.