miércoles, 30 de mayo de 2007
Leí las críticas del jurado a los doce en lo referente a los zapatos rojos. La principal crítica general es que no escribieron un argumento, sino una narración que en algunos casos serviría de posible argumento y en otros casi no. Esa misma crítica se aplica totalmente a mi escrito sobre el tema. Haciendo trampa reescribo el argumento, pensando que ahora sí lo es más. Va:

Carros huyendo pasan sobre un par de zapatos rojos tirados a media calle. En torno a los zapatos se ven manchas de sangre. Entre los autos corren personas escapando de algo. A lo lejos se oyen sirenas que se aproximan. Una tanqueta militar avanza por media calle aplastando los zapatos.

Dos jóvenes indígenas y un estudiante cargan a una mujer de unos 27 años. La mujer es obviamente prostituta. Sangra de la cabeza y está vendada con restos de una manta usada en marchas callejeras.

Los jóvenes rememoran/platican qué hacían en la manifestación, qué la motivó, por qué la prostituta iba al frente, cómo y por qué esa mujer contagiaba de su entusiasmo y espíritu de lucha. La mujer, delirando, entremezcla episodios de su vida pasada, motivos de su lucha callejera y razones de estar al frente de una manifestación que aparentemente no tenía que ver con su oficio. Los jóvenes dejan ver que ya aman a la mujer como a su madre o hermana, no por ser prostituta si no porque fue un ejemplo para ellos.
Publicado por Desconocido @ 18:59  | Ejercicios de él
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Comentarios
Publicado por mujermentirayel
miércoles, 30 de mayo de 2007 | 22:08
Aaaah, no! Pues puede ser que no entiendo la diferencia entre las churras y las merinas, pero a mi me parecía mucho mejor el primer escrito. Si lo pienso tantito, si, el segundo es más esbozo/argumento (el primero era por si mismo una manzana completa). Pero con el primero me dan ganas de saber que pasa después, y con el segundo, no.