Hay señores vestidos de negro y mujeres con vestido. Todos muy atentos: a unos papeles en atriles, a unos instrumentos en sus regazos, a un señor greñudo al frente de ellos. El greñudo da la espalda a los que están sentados en butacas forradas de tela roja y tiene una varita en la mano derecha, la agita con furia, señala a un alguien, a otro, levanta las dos manos, las baja repentinamente. Los de las butacas golpean una con otra las palmas de sus manos. Dejan de hacerlo. Nadie se mueve excepto una mujer flaca que saca una bolsita de cacahuates y la abre. Algunas personas la miran con odio. El greñudo vuelve a agitar la varita. La flaca se lleva un puñado de cacahuates a la boca. Sonrie.
Mujer.