miércoles, 23 de mayo de 2007
Bajo por una ladera. Desde un cielo claro en que amanece, el sol ilumina un oleaje blanco que flota bajo mi horizonte. Algunos montes sobresalen como islas volcánicas en ese mar de nubes. El terreno tapizado de vegetación se hunde en lo que es neblina y depresión. A mis espaldas hay cumbres con tabachines en flor; de allí desciendo. Un aire frío, oloroso a tierra húmeda, anuncia que abajo lloverá.

Él
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