El señor de los helados hace sonar el tilín tilín de las campanillas de su carrito, mi perro anda por ahí olisqueando todo lo olisqueable: árboles, patas de las bancas, postes, setos, pies de la gente. Cada tres estaciones (más o menos) alzará la patita. Un niño en patines grita de miedo o de emoción, lo observo (es de emoción). Estas papitas fritas me van a hacer un hoyo en la panza pero me chupo los dedos con fruición y luego observo el cielo que es de un azul intenso (y no del previsible azul-de-efe). Hay burbujas flotando en el aire, por todos lados. El pastito de este parque tiene el verde del pasto del vecino, es más, tiene el verde de todos los pastos de todos los vecinos. La señora de bronce de la fuente me da envidia, tan ufana ella de sus carnes y tan bella así medio desnuda y tan serena tirando agua de aqui hasta el dia del juicio.
LA MUJER