Soldados de la Noche. Historia de la resistencia francesa
David Schoenbrun
Biblioteca del oficial mexicano, 1990. Secretaría de la Defensa Nacional, México.
La obra es un estudio histórico de la resistencia francesa en la segunda guerra mundial. Empieza narrando el inicio de la segunda guerra y la traición y entreguismo del gobierno de Vichy. Asienta que desde el comienzo de la ocupación alemana nace en el norte de Francia la resistencia, al principio entre los intelectuales del Museo del Hombre. En el sur, a partir del armisticio firmada separadamente gobernado por los peones franceses de los alemanes, encabezados por el mariscal Pétain, también nace la resistencia rápidamente.
Con una narración ágil y sumamente interesante, que a ratos parece novela, el autor va asentando los datos históricos de los que dispone, que son muchos, para al final dejar una visión muy completa de la Resistencia Francesa, hasta que ésta determina en gran medida la toma de París por los aliados. El autor acaba narrando cómo de Gaulle, que durante los últimos años de la guerra logra que la mayoría de la Resistencia lo reconozca como jefe y aun quienes no le tuvieron simpatía acepten que encabece a toda la Resistencia unida, no les da a los resistentes el reconocimiento que ellos esperaban. En cambio el historiador, sin ninguna reticencia, hace ver el papel tan importante que todos los resistentes tuvieron durante la guerra y si es cierto que el libro tiene muy pocos datos sobre los comunistas que actuaron sobre todo en el norte ocupado, Schoenbrun resalta que sin duda fueron ellos uno de los contingentes más numerosos y mejor organizados entre los grupos resistentes.
Limpieza de Sangre
Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara, 1998
Otra relectura. Ahora sólo por el gusto de leer algo más del capitán Alatriste. Este segundo libro de la saga fue el que menos me gustó la primera vez que lo leí, tanto que otros, como El Sol de Breda, los he leído varias veces y este no había vuelto a tomarlo. Esta relectura me resultó muy placentera pues descubrí que en este libro, a diferencia de los otros cinco, las aventuras no ocupa tanto espacio. Tal vez por eso la primera vez no lo aprecié, le faltaba acción. Ahora vi con claridad que es aquí donde mejor describe, a más profundidad, la personalidad del capitán Alatriste. En este volumen se definen con mucha claridad las personalidades no solo del Capitán, sino de muchos de los demás personajes de la saga: Guadalmedina, Malatesta, Iñigo, el mismo Quevedo como lo ve Arturo y que está seguramente muy apegado a la verdad histórica de cómo era, y hasta el conde de Olivares don Gaspar de Guzmán quedan muy bien descritos y con una personalidad bien definida y consecuente en toda la saga, al menos hasta lo que se conoce de ella (ya he leído los siete volúmenes publicados, incluido el más reciente: El Puente de los Asesinos, que comentaré en breve).
Viaje a Rodrigues
J.M.G.Le Clézio
Editorial Norma S.A. para La otra orilla, diciembre de 2008
Llevaba tiempo queriendo leer algo de J.M.G. Le Clézio, pero en las librerías de la ciudad de Querétaro –donde yo vivo– había pocos libros de Le Clézio en español y ninguno de los dos o tres títulos en existencia me llamaban la atención. Sucedió así que a mediados de noviembre del presente, no teniendo nada que leer decidí comprar algún buen libro y me encontré con dos de Le Clézio que no había visto antes: Diego y Frida, que trata del amor de Diego Rivera y Frida Kalho y Viaje a Rodrigues por el que al final me decidí. La lectura fue un agradable descubrimiento. Ciertamente no es fácil leer a Le Clézio, al menos en este libro, pero escribe realmente muy bien. Sus descripcione hicieron sentirme en los escenarios que describe y me comunicaron un enorme deseo de visitar la isla que describe, pues Rodrigues es eso, una isla ubicada al sur del Oceáno Índico, bastante aislada, por cierto.
Conforme avanzaba en la lectura tenía la impresión que Le Clézio hablaba de él mismo. Poco después supe que el mismo autor define el libro como su segundo escrito autobiográfico, pero tanto el primero como éste, los únicos autobiográficos según Le Clézio, el mismo autor los ubica como novela. La verdad es que, además de estar muy bien escrito el tema del libro me pareció sumamente interesante, pues desde mi punto de vista el tema se refiere a la búsqueda del pasado como base del presente, a la propia búsqueda como un fin en sí mismo, no siendo lo más importante lo que se busca, sino el hecho de buscar, e introduce además unas interesantísimas reflexiones sobre los lenguajes que puede haber basados en signos no fonéticos, pero capaces de comunicar cosas que el mismo lenguaje hablado no podría comunicar.
Al terminar la novela hice el firme propósito de leer otro libro del mismo autor. Empezare a buscarlo.
Los Juegos del Hambre
Suzanne Collins
Océano Travesía, México 2009
Como anoté en la entrada anterior sentí la necesidad de leer esta novela por ser una de las que leen muchos de los jóvenes que son mis alumnos.
Hace un poco más de tres años leí, por la misma razón, “Crepúsculo” de Stephenie Meyer. Comenté algo en este mismo blog. Crepúsculo no me atrapó; solamente leí hasta la mitad, el resto lo sobreleí en diagonal.
No me pasó lo mismo con “Los Juegos del Hambre”. Lo leí completo, aunque en sólo dos días.
Es una novela bien escrita, para jóvenes. La historia es lineal y sin complicaciones literarias. Tiene uno que otro salto al pasado para recordar acontecimientos importantes. Aunque la historia es completa y con muchas derivaciones, su lectura es sencilla, adecuada pues para lectores no muy avezados. Aunque el tema es futurista y a ratos sumamente fantacioso, aceptada la premisa inicial la lógica interna es correcta y lo contado resulta creíble. Es una novela de acción y aventuras con ligeros toques románticos que anuncian tal vez crecimiento en los dos libros siguientes, con los que se forma la historia completa, según tengo entendido.
Sin embargo lo que me gustó del libro es la dosis de rebeldía y dignidad que encierra. No es que estas dos cualidades sean el objetivo de la novela, escrita, supongo, para entretener, divertir y dar lecturas amenas a la juventud actual, pero sí, voluntaria o involuntariamente la novela tiene un fuerte sustrato compuesto por esas dos virtudes: dignidad y rebeldía ¡Bienvenido el libro para los jóvenes que acompaño en su educación!
El Capitán Alatriste
Arturo Pérez-Reverte
Punto de Lectura
Aunque no sea razón de los escritos de este blog, consigno aquí el hecho de que en la escuela en que trabajo –que cuenta con secundaria y bachillerato– se inició hace unos dos meses una campaña permanente de lectura. Se pidió a los maestros de las tres primeras clases del día que sacrificaran cinco minutos de su clase cada uno y se han reservado así quince minutos diarios para que todo el alumnado no haga más que leer el libro que desee durante ese tiempo. Con ello volvió a surgirme la pregunta que desde hace tiempo me vengo haciendo: ¿Qué leen los jóvenes de los doce a los diez y ocho años actualmente? En la búsqueda de la respuesta le pedí a una alumna de doce años, de primero de secundaria, que me prestara uno de los libros de moda entre los chicos de doce a diez y ocho: “Los Juegos del Hambre”. Accedió gustosa. Entre los alumnos existe la costumbre y los maestros pretendemos alentarla, de intercambiar los libros que leen; en ese tenor le pregunté a la señorita si quería que le prestara algún libro a cambio y ante su respuesta afirmativa me surgió el problema. No tengo libros para jóvenes, o más bien no sé si los tenga; la única serie de libros en que pensé fue en la saga del Capitán Alatriste, pero tengo mis dudas sobre qué tan aptos sean para jóvenes de doce años: el lenguaje es muy elevado y ...
Por eso, llegando a casa tomé el primer volumen de la saga y lo leí de un tirón. Me siguen asaltando dudas, pero uno de mis hijos afirma que los chicos de doce años que sí leen ya tuvieron acceso a libros con más dificultades que las que plantea Pérez-Reverte, que sí le puedo prestar el libro, que al fin de cuentas si le resulta muy difícil por el lenguaje dejará de leerlo y no pasará nada más.
Por otro lado nuevamente el libro me pareció muy bueno: el lenguaje es usado con gran precisión, maestría, elegancia y belleza y la construcción de los personajes es excelente. Se podrá estar o no de acuerdo con la España que se describe y con las opiniones sobre la misma, pero los personajes son vívidos y totalmente creíbles y muy consistentes consigo mismos. Entiendo que probablemente tanto a izquierdas como derechas españolas no les gusten las opiniones y la visión que Pérez-Reverte tiene sobre España –o sobre la España de aquel entonces–. A la nobleza, a sus herederos y coláteres actuales porque los nobles y su cauda de los inicios del siglo XVII quedan muy mal parados en el libro, pero tampoco se hace una condena al sistema total ni menos se propone algo que lo pudiera reemplazar. Pero lo que se pinta queda claro y muy bien relatado para los que no somos españoles.
Parte de Guerra
Julio Scherer, Carlos Monsivais
Editorial Nuevo Siglo Aguilar 1999
El libro tiene tres partes. En la primera el periodista Julio Scherer García hace bien su trabajo. Narra cómo logró conseguir una serie de documentos importantes sobre el movimiento del 68 en México y reconstruye las condiciones sociales y políticas donde se dan los sucesos. Su trabajo es limpio y claro pero solo muestra lo que ya se sabe desde hace tiempo: la tozudez y miopía del régimen político de aquellos años.
La segunda parte la constituye la opinión escrita por uno de los involucrados, que en 1968 ocupaba la Secretaría de Guerra, y por una serie de partes de guerra que un subordinado estuvo mandándole en los días previos al dos de octubre y también ese mismo día. Tanto el escrito del general García Barragán como los partes oficiales muestran, al fin de cuentas, lo mismo que se deduce de la primera sección del libro.
El tercer apartado del volumen me parece que vale el libro y está constituido por un análisis del movimiento que hace Carlos Monsivais. Desde luego Monsivais no es ni comunista ni marxista; ciertamente tampoco es anticomunista y siempre mostró sus simpatías hacia los movimientos y revoluciones populares, aunque al final terminó criticándolos, siendo el caso más notable el de la revolución cubana, que apoyó decididamente durante mucho tiempo y finalmente la condenó como dictadura, pero, la verdad, sin mucha virulencia. Aunque yo había leído poco de Monsivais, por la postura que acabo de mencionar no era un autor que buscara leer. Sin embargo, algunos de sus artículos periodísticos realmente me gustaban por su chispa y por el extraordinario manejo del lenguaje que, con gran habilidad, retorcía para resaltar los aspectos que pretendía ridiculizar, lo que hacía con maestría y sobrada razón. El análisis que Carlos Monsivais hace del movimiento mexicano del 68 me sorprendió gratamente. Además de que la forma en que escribe es ágil e ingeniosa y que el uso del lenguaje me pareció excelente, el hecho de que ponga en el centro de los acontecimientos de junio a octubre de aquel 1968 la movilización estudiantil como la protagonista fundamental de lo sucedido y como lo indudablemente mejor que se dio entonces me pareció muy acertado. Lo importante, según Carlos, de los sucesos todos no es lo que se dijo, ni los fines expresos que se buscaban, ni mucho menos los planteamientos del gobierno al que muestra y demuestra como torpe, miope y represor. El éxito de los estudiantes y de la sociedad del Distrito General que los apoyó, según Monsivais, fue que se movilizó y la forma en que lo hizo, para buscar espacios de libertad, que por momentos armó con una gran y alegre creatividad demostrando una gran potencialidad y lucidez. Ese enfoque lo encuentro por primera vez y, entre muchos otros es el que me parece más adecuado, incompleto sí, seguramente, pero que señala acertadamente lo mejor del Movimiento Estudiantil del 68 en México.
El Cuento de la Isla Desconocida
José Saramago
Tengo una compañera maestra a la que aprecio mucho. Durante un buen tiempo fuimos integrantes de un círculo de lectura que recuerdo con agrado. En ese círculo teníamos la costumbre de proponer, cada vez que nos reuníamos, un libro para leer todos y comentarlo en la siguiente reunión. Dos de los integrantes del círculo proponíamos con frecuencia alguna novela de Saramago, pero otros integrantes nos llegaron a decir que sólo leerían a Saramago cuando yo leyera El Quijote. Una de ellas era la maestra a la que hago referencia al inicio de este comentario. Hace poco le dije a mi compañera de trabajo: “Me gustaría prestarte un libro que tal vez te reconcilie con Saramago”. Pensaba en “El Cuento de la Isla Desconocida”. La maestra aceptó el préstamo; llegué a casa, busqué mi ejemplar del cuento y lo abrí por simple costumbre de iniciar o continuar la lectura del libro que tomo; me senté y volví a leer el cuento de un tirón. Realmente el libro me gusta mucho. Me atrevo a decir que es una pequeña obra maestra: ironía, sueños, ideales, constancia, determinación, romance y amor; todo eso en unas pocas páginas en una mezcla armoniosa, ligera en la forma, con profundidad en las metáforas, ágil en su ritmo y viendo siempre hacia un futuro esperanzador.
Como aún no me regresan el libro prestado, no anoto la editorial, pues no la recuerdo.
La Caverna
José Saramago
Punto de Lectura, quinta reimpresión, noviembre 2010, México
Leí esta novela por primera vez hace unos seis años. Me pareció excelente. El ejemplar en que la leí se convirtió en uno de los tantos libros que he perdido por prestarlos. No me pesa: un libro que nadie lee me hace pensar en un amigo muerto. El volumen que regalé finalmente – sin decírselo a su nuevo dueño – originalmente se lo presté a un profesor de filosofía, buen filósofo él mismo. Supongo que la novela le gustó tanto que por eso no me regresó el libro; cuando le pregunté qué le había parecido y me dijo que ya lo había leído y sugerí que me lo regresara prefirió responderme prestándome otro.
Desde hace un año o más estuve pensando comprar otro ejemplar de La Caverna, pero la edición en punto de lectura estaba agotada. Cuando apareció la quinta reimpresión en México mi presupuesto para libros lo gasté en otros volúmenes y no fue sino hasta hace un mes que uno de mis hijos me regaló la novela, sabiendo que tenía muchas ganas de releerla. Apenas recibida la leí en menos de una semana y puedo dejar asentado que ahora aprecio más la obra en la que Saramago pinta con gran maestría, dramatismo e ironía la situación tan terrible a que nos ha llevado el desarrollo tecnológico deshumanizado. De la primera lectura recuerdo que tuve la impresión de que el final era, a pesar de que las palabras decían lo contrario – o casi – muy esperanzador, pero no sabía explicar por qué. En esta relectura, que seguramente no será la última, no me pareció que la esperanza se notara tanto en el final del libro, más bien me parece que lo dominante en el cierre de la historia es el relato de la rebeldía del ser humano que siempre estará presente. En este caso Saramago da a sus protagonistas una rebeldía silenciosa y tranquila pero absoluta y que, aunque parezca de pronto una rebeldía sin futuro, es, en el fondo, totalmente esperanzadora.
La Reina de Sur
Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara, sexta reimpresión, abril de 2003, México.
Hace meses, no recuerdo cuántos ni viene al caso averiguarlo, pero eso sí este año 2011, la televisión mexicana transmitió una telenovela o serie basada en la novela de Arturo Pérez-Reverte. Yo vi algunos capítulos, pero quienes cercanos a mi la vieron completa aseguraban que estaba bastante apegada al libro. Alguno de los episodios mostrados en televisión que sí vi me pareció que tenía bastantes cambios respecto a lo que recordaba del original y recurrí al libro para comparar lo visto con lo escrito. Tampoco tiene caso averiguar ahora las coincidencias o diferencias notadas. El caso fue que la narración de Arturo me atrapó y retomé la lectura desde el inicio del libro. Desde mi punto de vista, fiel o no la serie televisada a la novela no hay comparación entre leer y ver televisión, tal vez en contra de muchísima gente, hablando de novelas prefiero por mucho la lectura. Tal vez, tampoco lo recuerdo con exactitud, tardé una semana en terminar el libro. Tengo un prejuicio sobre el final del mismo desde que lo leí la primera vez: Pérez-Reverte captó muy bien el ambiente del estrado de Sinaloa y de lo que pasa en general en la política cuyos aspectos toca en la narración, pero no pudo, o no quiso, terminar el libro acorde con todo eso. El final que diseñó para solucionar el enfrentamiento final entre la Reina del Sur y su oponente afirmo que es absolutamente imposible en el México actual. Me refiero a una sola página, porque el enfrentamiento previo a balazos me parece muy bien logrado. No escribo más para no echar a perder el final de alguien que pueda leer esto sin haber leído la novela.
La lejanía del Tesoro
Paco Ignacio Taibo II
Premio Planeta/Joaquín Mortiz 1992. Primera Edición
Esta novela es sin duda una de mis favoritas. La leí por primer vez en 1992, días después de que salió a la venta. Hace tres meses, en agosto del presente año, la volví a leer completa por cuarta vez.
Lo que más me gusta del libro es como pinta Paco Ignacio la terquedad de quienes lucharon contra el imperio de Maximiliano de Ausburgo y como, sin recursos, sin técnica, sin nada, a través de unas guerrillas desesperadas alcanzaron el triunfo. El personaje de Vicente Riva Palacio, como lo pinta PITII, me fascina. Tal vez no esté muy apegado a la verdad histórica, pero creo que describe muy bien lo que podemos –y debemos– ser y hacer los mexicanos.
El Árbol Mágico/El Cerebro De Broca
Peter Sloterdijk/Carl Sagan
Seix Barral/Ediciones Grijalbo
Reporto aquí dos libros.
No es que, fuera de una circunstancia personal, tengan algo que los una. El Árbol Mágico es una novela de un escritor alemán y Carl Sagan todos sabemos que es, entre otras cosas, un estadounidense ilustre divulgador científico, pero “El Cerebro de Broca” no lo pongo como libro de divulgación, lo veo más bien como un libro de polémica muy amenamente presentado, que con buen humor y un gran respeto a las ideas que combate, se dedica en su mayoría a exponer las dudas del autor sobre afirmaciones pseudo científicas, haciendo ver a fin de cuentas su inexactitud. Como no me interesa tener argumentos para combatir la astrología o supuestos similares, el libro tampoco me interesó, aunque leí hasta la página 240 de las 432 que tiene. En verdad no leí todas esas páginas con gran detenimiento, muchas de ellas las leí en diagonal.
La novela de Peter Sloterdijk la leí hasta la mitad, más exactamente, de 288 páginas leí hasta la 152. Decidí no seguir leyendo por dos razones principales: el tema no me interesó y la tendencia de enorme pesimismo del libro me molestó lo suficiente para decidir no seguir leyendo. El estilo de la escritura me pareció pesado, pero eso tal vez lo hubiera soportado si no se hubieran presentado las dos razones anteriores. El tema trata de los inicios de una psicología que se pretendía científica, basada en el hipnotismo y, claro, de ahí no podía salir nada que impulsara realmente una corriente científica útil. A la mitad del libro el protagonista ya vislumbra lo inútil de su búsqueda y todo lo narrado se va volviendo oscuro, o dicho de otra forma, todo lo narrado parece tenebroso. Finalmente hice lo que no acostumbro: di un salto de la página 152 a las dos finales y, no siga usted leyendo si le interesa el libro porque voy a hacer referencia a su final, que es de un pesimismo casi absoluto. Digo casi porque lo absoluto no existe en este mundo. El protagonista se deja vencer y se entrega a la mediocridad que odia seguro de que no hay otra cosa que hacer más allá de eso. Reafirmo mi decisión de no leer ni una página más de tal novela.
Reporto la lectura de dos libros que dejé a la mitad para engañarme a mí mismo y decir que leí entre los dos un libro más en este año 2011.
La Soledad de los Moribundos
Norbert Elias
Tercera edición, Centzontle, Fondo de Cultura Económica, México 2009
Norbert Elias hace en su libro un estudio sobre el cómo han enfrentado la muerte las sociedades occidentales y a partir de ahí reflexiona en lo que esas formas significan y/o provocan en las sociedades que las tienen. Parte de una premisa que no matiza y que yo considero cierta sólo en parte. Afirma que sólo para la especie humana es difícil morir. Yo he visto que también a otros animales les he difícil morir, luchan y se rebelan ante su muerte y hasta he visto que la presienten. Pero en fin, acepto que hay grados entre la dificultad que demuestran los animales no humanos y esta última especie. Desde luego Elias deja claro y estoy de acuerdo que la actitud ante la muerte de las diferentes sociedades accidentales de las que habla, desde las medievales hasta las actuales, han tenido y tienen diferentes actitudes generalizadas ante la muerte, que varía de acuerdo al grado de avances tecnológicos de cada sociedad y según las diferencias culturales entre las mismas.
El autor no hace casi nada más que plantear un problema que no se aborda públicamente. Me parece que sus planteamientos son correctos, además de muy útiles. Además, en torno al problema de la dificultad que se muestra ente la muerte, trata otros temas sociológicos de importancia, aunque muy de paso, tales cómo el sentido que las sociedades buscan darle a la vida y el valor que le dan las diversas sociedades a la convivencia humana o al individualismo que gana día a día terreno en muchas de las sociedades más avanzadas tecnológicamente.
Aunque sus planteamientos me parecen correctos e interesantes me parece que el libro es muy repetitivo. Dice una y otra vez lo mismo casi de la misma forma. De hecho en las últimas treinta páginas se incluye como apéndice la versión revisada de una conferencia que dio el autor en el congreso médico de Salzuflen en 1983, donde Elías hace un extraordinario y completo resumen de su libro, añadiendo reflexiones sobre algunos problemas sociológicos que no toca en el cuerpo del libro. La lectura de esas treinta páginas no tienen desperdicio. Yo diría que valen el libro.
El contrabajo
Patrick Süskind
Seix Barral Biblioteca Formentor
Quinta impresión, 2005, Barcelona
Escribo esto en noviembre y la novela la leí hace dos meses. La disfruté. Patrick Süskind describe muy bien sentimientos y reflexiones de un músico que toca el contrabajo en una orquesta y cómo, a través de un hecho aparentemente tan simple como ser contrabajista en un orquesta, un individuo queda tan profundamente marcado por tal hecho. Toda la novela tiene como narrador al protagonista; está pues escrita en primera persona, pero Patrick salpica el relato con acotaciones tipo obra de teatro que marcan actitudes o actuaciones del narrador, como “bebe un sorbo de cerveza”, “toca un tono inaudible, de tan agudo”, lo cual le da una enorme riqueza a la novela. La leí de un tirón. La lectura despertó tristezas, saudades y hasta enojos. También me hizo reír.
Ya no recuerdo detalles, pero sí recomiendo su lectura.
La fiesta del Chivo
Mario Vargas Llosa
Alfaguara
Relectura
Con eso del premio Nobel de literatura otorgado en 2010 a Vargas Llosa, tanto en América Latina como en otras partes del mundo ha crecido la polémica entorno al premiado. No deseo entrar a tal polémica ni menos hacer su crónica; solamente deseo señalar que soy de aquellos que reconociendo las habilidades literarias de Vargas Llosa, repudiamos su pensar, su ideología y atacamos casi todo lo que él defiende en sus escritos, tal vez salvándose el personaje de su libro más reciente: “El sueño del Celta”, que por cierto no he leído.
A raíz de las debates y de mi postura, un amigo me aseguró que yo estaba equivocado en mucho, pues si la personalidad de Mario es discutible, en sus libros nunca defiende a las dictaduras. “Claro que defiende a Trujillo” afirmé. “No es cierto” dijo mi amigo “en 'La fiesta del Chivo' denuncia la dictadura”. “No” reviré “solamente ataca a Trujillo por su incontinencia de orina, por tratar mal a sus amigos, subordinados y colaboradores más cercanos, ¡ah!, y por caer en la impotencia sexual hacia el final de su existencia”. “No leíste bien el libro. Vargas Llosa denuncia la matanza de haitillanos y otras muchas barbaridades cometidas por Trujillo” terminó diciendo mi amigo. Como muchas veces leo libros y no los entiendo, o veo sólo lo que busco previamente, pensé que mi amigo podría tener razón y decidí volver a leer La fiesta del Chivo con más atención y objetividad.
Así lo hice. Resultado: me queda claro que Vargas Llosa admira y defiende a Trujillo. Cuando el comité Nobel dice haber premiado a Mario por “la cartografía del poder” que describe, le falta decir que además de describir la cartografía del poder capitalista, describe la economía y la administración que éste engendra y defiende tal poder, economía y administración y la impondría por la fuerza si en su mano estuviera (alguna vez ya pretendió hacerlo). Su defensa del poder dictatorial, la cartografía que defiende alabando, ya le consiguió un premio, valioso para él, pues un poder tradicional y todavía absoluto en ciertos aspectos, poder derivado de la divinidad, un rey, le concedió graciosamente un título de nobleza, desde la altura de su poder exclusivo, exclusivo si no en otros aspectos sí para otorgar tales títulos de nobleza en España.
La nueva lectura de la novela me dio argumentos objetivos para afirmar lo que digo arriba. Al menos para mi eso está muy claro.
En tierras bajas
Herta Müller
Punto de Lectura. México D.F. Diciembre 2009.
A veces, queriendo hacer cosas buenas, se alcanzan malos resultados. Eso me pasó con este libro. Al iniciar 2011 me propuse leer veinticuatro libros este año, pensando que eso sería bueno, y me lancé a leer con rapidez. Como regalo de festividades del fin de año recibí, entre otras cosas, libros que empecé a leer vorazmente. Uno de ellos es el que comento ahora. Lo leí en pocos días y me pareció cargado con demasiado pesimismo y sin un hilo conductor de la historia que supuse única. En mi mente lo comparaba, al ir leyéndolo, a “América” de Kafka, en su poca lógica interna o su nula continuidad narrativa. Y ese fue el mal resultado de leer el libro a la velocidad que lo hice. El juicio que iba formulando es evidente erróneo. La realidad es que no entendí el libro, no comprendí casi nada de él: pensé que era una novela y es un libro de cuentos. Al terminar la lectura decidí buscar datos sobre la autora, de la que no sabía nada. Fue entonces cuando descubrí que “En tierras bajas” es un libro de cuentos.
Leer con rapidez me ha traído problemas de poca o mala comprensión de lo que leo y no solo en este libro. Además de leer en adelante más despacio, disfrutando y comprendiendo mejor, me he propuesto releer algunos libros. En el caso del que comento, que lo leí por segunda vez. Sabiendo que son cuentos independientes lo comprendí mejor y reafirmé parte del juicio que hice la primera lectura: todos los cuentos están cargados de un enorme pesimismo o amargura. La autora cuenta las partes mas oscuras, deprimentes y negativas de la vida rural de Rumania. No creo que sean visiones erróneas, pero sí muy parciales. Seguramente la realidad que describe Herta en esos cuentos tiene esos aspectos tenebrosos, pero no solamente tiene eso, sin duda también tiene cosas bellas.
Es claro que nadie está obligado a contar toda la realidad, a parte que es imposible, y que cada escritor tiene la libertad de reflejar en sus escritos lo que quiera, pero yo, como lector, también tengo la libertad de leer o no lo que otros escriban y en el caso de Müller no deseo leer nada. La realidad es por ahora suficientemente oscura para que le añada amargura con lecturas tenebrosas. Por esa razón el último de los cuentos que estaba leyendo por segunda vez en “En tierras bajas” ya no lo terminé.
Reconozco que la forma en la escritura de Herta Müller es admirable. Si el fondo es descorazonador, la forma en impecable y el uso del lenguaje excelente. Una de las cosas que más me llamó la atención es la facilidad con que Herta elabora imágenes y metáforas bellamente dichas ... para describir realidades oprimentes, terroríficas, lo peor de lo que cotidianamente se contempla.
Shalimar, el payaso
Salman Rushdie
Ediciones Gandhi. Julio 2009
Desde hace tiempo he buscado en la literatura una forma de acercarme al conocimiento de países geográficamente lejanos, pero que están muy cercanos en la necesidad de luchar contra el sistema mundo que ahora nos ahoga.
En ese sentido la novela que ahora comento me fue muy útil, pues pinta en forma clara y con una escritura ágil una Cachemira atrapada entre India y Pakistán, entre las religiones y filosofías originales de la propia Cachemira o de la India y las creencias y formas de ver e interpretar al mundo de los musulmanes, asediada además por las potencias occidentales (Inglaterra y Estados Unidos) que pretenden usarla como peón desechable para manejarla a su favor en el conflicto entre India y Pakistán.
Encontré en el libo un hermoso y amable país, Cachemira, con la belleza y libertad de un tercer mundo (perdón por mi referencia paleolítica) rural y desenfadado que se ve invadido y casi aniquilado por supuestos adelantos del progreso y la modernidad, que no son tal y aunque lo fueran resultan funestos para aquellos a quienes pretenden liberar. Eso contado en torno a una historia que transcurre en Estados Unidos, Austria, Francia, Inglaterra, India y la propia Cachemira, trama narrada con agilidad, precisión y enorme dramatismo no exento ratos de un muy buen sentido del humor.
Sólo hubo un capítulo que me pareció un poco denso, pero fue compensado con la agilidad del resto. A quien quiera acercarse a la cultura del centro-sur de Asia le recomiendo el libro que además presenta un muy buen contrapunto en sus referencias a las dos guerras mundiales y en su descripción de la modernidad en la California norteamericana.
Todos los nombres
José Saramago
Punto de lectura.
Santillana Ediciones
Generales, S.L. Madrid. España. 2010
(Quinto libro reportado de los leídos en 2011)
Como siempre leer a Saramago me resulta muy placentero. Su enorme y agudo sentido del humor me hace sonreír constantemente. Sea por la sátira sobre situaciones chuscas ampliamente conocidas o vividas en la burocracia; sea por los juegos de palabras y/o sentidos sorprendentes que te hacen cambiar punto de vista sobre frases o dichos típicos cuando él les da, en dos plumazos, sentidos enteramente nuevos; sea por sus ocurrencias para asentar las reflexiones de un individuo en formas por demás novedosas. En fin, su escritura es ágil y ligera en la forma y profunda en lo que dice.
En el libro que comento disfruté mucho el estilo y las críticas mordaces a la burocracia, pero, me avergüenza confesarlo, no entendí el sentido de la gran metáfora que es el libro. Entedí y recuerdo toda la trama de la narración, la historia es comprensible y con impecable lógica interna, pero lo que quiso decir Saramago a través de esa historia se me escapa. Necesito leer comentarios sobre la obra a ver si entiendo. Los únicos comentrios que he leído, en la cuarta de forros, como es costumbre de poco me han servido: uno es un breve resumen de la novela que no hace interpretaciones y el otro son dos líneas de Eduardo Lourenco que copio a continuación pero a las que yo no los encuentro sentido con relación a lo que entendí de la obra, lo cual me preocupa más. Lourenco dice: “Todos los nombres es la historia de amor más intensa de la literatura portuguesa de todos los tiempos”.
Me encantaría encontrar algún comentario que me oriente más.
José Saramago en suslectores.
Marcela González Durán,Ramón Córdoba. Coordinadores.
Alfaguara. México D.F.2010.
(Cuarto reporte de un libro leído en 2011)
El libro reúne escritosbreves de catorce escritores, uno de cada un de las siguientesnacionalidades: italiano, nicaragüense, argentino, brasileño yespañol; dos colombianos y siete mexicanos, uno específicamenteclasificado como yucateco de Mérida (!). A cada escritor se le pidióque eligiera alguna página o pequeño pasaje de los libros deSaramago que le fuera especialmente grata o que considerararepresentativa o sobresaliente de toda la obra del escritorportugués. Es muy interesante y reveladora la lectura de losescritos de los catorce comentaristas.
Personalmente mesorprendió especialmente lo escrito por uno de ellos, que eligió unbreve pasaje de “El año de la muerte de Ricardo Reis”. Elcomentarista, el español por cierto, tras afirmar que es difícil,por no decir imposible, elegir “lo mejor” de un escritor comoSaramago, afirma que su elección la hizo por ser la página escogidamuy cercana a algo que le pasó a él mismo. Lo curioso en mi caso nofue tanto el hecho comentado lo que me llamó la atención, sino quela página elegida que el librito que comento transcribe me pareciórealmente hermosa y lo más sorprendente es que cuando yo leí el Añode la muerte de Ricardo Reis esa página me pasó totalmentedesapercibida, tanto que me pareció que nunca la había leído. Nocreo que cuando leí la novela me haya saltado accidentalmente esapágina en especial. El asunto es que la primera lectura no me dijonada y la segunda lectura me pareció maravillosa. Eso me preocupó,pues El Año de la muerte de Ricardo Reis no me pareció, ni conmucho, uno de los mejores libros de Saramago y sin embargo por ahí,a la muerte de José, leí el comentario de un periodista, en LaJornada por cierto, que afirmaba que para él El año de la muerte deRicardo Reis es el libro de Saramago, el mejor. No cabe duda que cadalibro es diferente para cada uno de los lectores que lo disfruta. Yalgo más, cada libro es diferente, o puede serlo, cada vez que unamisma persona lo lee.
¡Realmente leer esmaravilloso!
Desgracia
J.M. Coetzee
Debolsillo, México 2009
(Tercer reporte de los libros leidos en 2011)
Ayer terminé de leer “Desgracia” de J. M. Coetzee. Este añohe leído otros libros que comentaré aquí mismo; que ya debería haber comentado;pero meteré desorden. No teniendo ya libros que leer conseguí uno prestado: “Elárbol mágico” de Peter Sloterdijk, editorial Seix Barral. Comencé a leerlo peroresultó muy lejano a mi realidad y me di cuenta que tardaría mucho en terminarlo,si lo lograba. “Debo leer algo más cercano”, me dije y compré dos libros:“Desgracia” de Coetzee y “Todos los nombres” de José Saramago.
El domingo pasado inicié la lectura de “Desgracia”. El librome atrapó desde la primera página. Ayer martes lo terminé. Aunque rompa elorden en que he leído los libros de este año quiero poner un primer comentarioahora. Deseando saber en qué acababa el libro lo leí con rapidez. Sé que tengoque darle una segunda lectura, al menos a la última quinta parte del libro,para entender cabalmente lo que dice la novela, que me parece extraordinaria.El libro narra lo común, lo que le puede pasar a cualquier individuo que no esni tiene vocación de héroe ni de nada especial, pero lo narra en forma nadacomún. Los sucesos narrados ocurren a fines del siglo veinte, en Sudáfrica, enaños en que el apartheid ya terminó y existen condiciones generales muydiferentes a la de los tiempos de la discriminación legal. No quiero contarnada que ponga sobre mayor aviso a los posibles lectores de “Desgracia” quelean este comentario. Solamente ansío decir que personalmente hice unareferencia clara a “Canta la hierba” de Doriss Lessin al leer “Desgracia”, y uncierto aunque lejano paralelismo que yo descubro me fue muy revelador. Sóloañado: disfruté mucho la lectura y recomiendo ampliamente el libro. Dentro deunos días (treinta, cuarenta) releeré el final y seguramente volveré a comentarel libro en este mismo blog.
Canta la Hierba,
Doris Lessing.
Ediciones B, S.A. Barcelosna 2005.
(Reporte de alguno de los libros leídos en 2011)
Endiciembre de 2010 me di cuenta que, aunque lo había leído, no había escritoningún comentario al libro “Canta la hierba”, de Doris Lessig. Cuando a mediados del año pasado leí lanovela, la historia me causó una gran desazón que no me explicaba entonces. Supuseque fue por eso que no escribí ningún comentario. Ahora sé que en esa lecturano entendí el libro; de ahí mi desconcierto.
Aliniciar la primera lectura pensé que la novela me acercaría paulatinamente a larealidad africana, pero al terminar el libro no me pareció haber avanzado nadaen ese sentido. Durante toda esa lectura vi al África negra tan sólo como untelón de fondo, difuminada, constantemente cruzada por la sombra de blancos,ingleses más concretamente, cuyas historia no eran mi principal interés. Noentendí bien qué pasaba con los blancos y no descubrí lo que Doris Lessig quería decir. Era tan confusa mi opiniónsobre la novela que no pude escribir nada sobre ella.
Enenero releí el libro. Con lo que recordaba de la primera lectura pude al fintener una visión clara sobre la primera novela de Doris Lessig. Descubrí que ellibro es una extraordinaria descripción de lo que le pasaba en Sudáfrica a muchosblancos. Es una descripción del choque psicológico que destruyó a muchoscolonos en Sudáfrica. Como el libro trata del fracaso personal de ciertosblancos, el África negra es solamente el telón de fondo, un marco dereferencia. El libro no intenta decir cómo piensan los negros, qué sienten o cuáles su comportamiento. La novela trata de lo que le pasa a una mujer blanca ycómo se desintegra en un país que no es el suyo y al que no puede integrarse. No es un libro sobreel “apartheid” como sistema sociopolítico, sino más bien, diría yo, sobre untipo de “auto-apartheid” asumido por una mujer blanca, aunque esa auto segregacióndestructiva tenga sus raíces y causas en el sistema socio económico general deSudáfrica, que en esta obra se da por conocido.
Loque muestra el libro es cómo unasociedad basada en el despojo, la opresión y la injusticia, en especial laparte formada por blancos, es causa de un proceso de desintegración que muchoscolonizadores sufren, desintegración que hay que ocultar y negar a toda costa a riesgo decomprometer la sobrevivencia misma de esa parte de la sociedad. Aparece tambiénun personaje negro, muy importante en la trama, pero del cual casi no se sabenada: ni cómo piensa, ni qué siente nipor qué actúa como actúa. Tal personaje resulta un enigma que la autora no sepreocupa en dilucidar, mas bien lo mantiene así para acrecentar el dramatismo dela novela.
Paramí el resumen del libro podría ser el siguiente: el grupo de blancos dominantesy opresores de Sudáfrica construyeron una sociedad que destruíapsicológicamente a muchos de sus propios integrantes, sobre todo a las mujeres.De pasada arroja también muchas dudas sobre el supuesto triunfo de ese grupo deblancos que mantuvo la explotación salvaje y el control absoluto de Sudáfricapor tanto tiempo.